Diódoto I
(siglo III a.C.). Tras la muerte de Alejandro Magno, su imperio se fragmentó. Las satrapías orientales quedaron bajo el gobierno de los seléucidas de Siria, pero pronto surgieron deseos de independencia en Bactria-Sogdiana. Aprovechando la guerra que en Siria se hacían los dos hermanos Seleuco II y Antíoco Hiérax, Diódoto se proclamó rey (239-238), acuñó monedas de oro con su efigie autotitulándose Sóter, "salvador", en algunas de ellas, como varios Diádocos. Su éxito provocó que Arsaces, jefe de los aparnos, invadiese el territorio vecino de Partia y que estableciese allí un nuevo reino. Dejó como sucesor en 234, a su hijo y homónimo Diódoto II.

