Mitrídates I de Partia
(ca.195-138 a.C.). También conocido como Arsaces V, fue el "Gran Rey" de los partos (ca.171-138 a.C.). Sucedió a su hermano Fraates I, hijos del rey Phriapatius de Partia. La doble circunstancia o coyuntura, esto es, la desintegración del Imperio seléucida como resultado de las guerras con Roma y la creación de pequeños enclaves independientes, fue aprovechada inteligentemente por Mitrídates, que se puede considerar el verdadero fundador del Imperio parto. Paulatinamente se fue apoderando o fue encontrando aceptación y vasallaje en las distintas provincias iranias. Una parte del proceso culminó con el establecimiento de un campamento militar en Ctesifonte, lugar que más tarde sería la capital de los partos, situado en la orilla izquierda del Tigris, a la vista de Seleucia, ciudad griega que con sus 600.000 habitantes era la ciudad más grande de esta parte de Asia. Convirtió a Partia en una potencia política importante expandiendo su imperio hacia el este, sur y oeste. Durante su reinado, los partos conquistaron Herat (167 a.C.), Babilonia (144 a.C.), Media (141 a.C.) y Persia (139 a.C.). En primer lugar se dirigió hacia el este y derrotó al rey Eucrátides I, rey grecobactriano. Esto dio a los partos el control sobre el territorio de Bactriana, Margiana y Aria, incluyendo la ciudad de Herat. Estas victorias dieron a los partos el control de las rutas comerciales terrestres entre el este y el oeste: la Ruta de la Seda y el Camino Real Persa. Este control del comercio se convirtió en el fundamento de la riqueza y el poder de los partos y fue guardado celosamente por los arsácidas. En su empeño de ser considerado restaurador del imperio de los aqueménidas, Mitrídates asumió el título de Gran Rey y trató al mismo tiempo de ganarse a los griegos con una serie de medidas tendentes a entablar lazos de amistad con ellos, entre otras la de promover activamente el helenismo en las áreas que controlaba y la de llamarse filoheleno "amigo de los griegos" en sus monedas. Las acuñadas durante su reinado muestran por primera vez el retrato de estilo griego en Partia, con la diadema real, símbolo griego estándar para la realeza. Mitridates I reanudó la acuñación de monedas, que había sido suspendida desde Arsaces II de Partia, quien se vio obligado a someterse al seléucida Antíoco III en el año 206 a.C.. A pesar de esta actitud, tanto la población irania como la griega mostraron su disconformidad con los nuevos dominadores, una vez que el príncipe sirio Demetrio II Nicátor inició una guerra de reconquista de las provincias orientales de su imperio. La ciudad de Seleucia, la vecina región de Elymais (antiguo Elam), con Susa a la cabeza, toda la extensa Persis e incluso la Bactriana, lo saludaron como libertador y ofrecieron su ayuda, pero el príncipe no sólo perdió la guerra sino que cayó en poder del vencedor (139 a,C,), manteniéndole en cautiverio durante 10 años, mientras consolidaba sus conquistas. Mitrídates, sin embargo, se mostró clemente con el prisionero a quien casó con su hija Rodoguna, y con los griegos, pero no así con los iranios, a los que maltrató de diversos modos. A su muerte, en 138 a.C., dejó a su hijo Fraates II un gran imperio en vías de consolidación.

