Mano cerrada

Puño. Corresponde al signo jeroglífico "jefa". La mano no se usó únicamente para expresar conceptos relacionados con tomar o sostener, sino también como símbolo de acción por sí misma y, por lo tanto, de creación y de poder creativo latente. De acuerdo con el mito egipcio, Atum, la divinidad heliopolitana del caos primigenio, creó a los primeros seres copulando con su propia mano. En este mito, la mano del dios personificaba el principio femenino inherente a él, y de esta unión surgió la pareja divina Chu "aire" y Tefnut "humedad". Este mito se encuentra en los Texto de las Pirámides y halla expresión práctica en representaciones que decoraban los féretros del Primer Período Intermedio que reproducen la imagen de la pareja divina "Atum y su mano (cerrada)". La naturaleza exacta de este simbolismo se puede observar en la aplicación durante el Imperio Nuevo del título "mano de Dios" a la esposa de Amón, la reina o princesa que engendraba el heredero al trono. La mano humana aparecía en varios jeroglíficos en posiciones diferentes y desde distintos ángulos. La mano cerrada se usaba no solamente para escribir la palabra "puño", sino también, y principalmente, para expresar conceptos relacionados tales como jefa "asir", y amem "coger". La forma jeroglífica en cuestión aparece con estos significados en el arte representativo de los primeros tiempos y se halla en la "Paleta del Toro" fragmentada predinástica, donde aparece una hilera de estandartes divinos terminados en manos cerradas que sostienen una cuerda con la que arrastran a los enemigos del rey. Este recurso de dotar con manos y, en ocasiones, con brazos a objetos inanimados o no humanos persistió a lo largo de los siglos en el arte egipcio; miles de años después de la realización de la Paleta del Toro fragmentada, encontramos una imagen similar en una ilustración críptica de la décima "hora" del Libro de las Puertas del Imperio N\uevo, donde una mano cerrada ase una cuerda a la que están atadas divinidades y serpientes. La mano está cerrada como un puño y realiza el denominado "gesto henu" de alabanza y alegría, pero puede que este particular gesto se encuentre subyacente en ciertas representaciones donde aparecen manos cerradas en contextos de alabanza y adoración. Finalmente, la forma de mano cerrada, a menudo con el antebrazo, se usaba a nivel decorativo para "sostener" elementos colgantes en mosqueadores o flagelos y también aparece de manera independiente, como amuleto, a partir de la Dinastía I. Aunque estos amuletos pudieron tener una función de protección o quizás representaban la mano de Atum y así significaban creación y renacimiento, su naturaleza exacta no está del todo clara.
 
Volver