Toro
Corresponde al signo jeroglífico "ka". En la escritura jeroglífica el toro fue representado usualmente de dos maneras; en postura dócil y de ataque. En la primera, el toro aparecía de pie con la cabeza erguida y en esta forma se le asociaba al Sol y a varias entidades astrales. Como animal cósmico, este poderoso bóvido era denominado el "Toro de Ra" en los Textos de las Pirámides, y se vinculaban de alguna forma con él al sol, la luna y la constelación de la Osa Mayor. También el ternero aparece como símbolo del sol naciente, e ilustra con frecuencia escenas del Libro de los Muertos, donde se observa al animal surgiendo del horizonte entre dos sicómoros iguales. En el capítulo 148 de dicho libro, siete vacas y el toro que las acompaña parecen representar a los poderes que sostienen el universo, y en la tercera "hora" del Libro de las Puertas aparecen figuras de toros sobre una viga donde se ataba la barca de Ra. Algunos toros selectos fueron adorados como representantes de Atum (el toro Mnevis de Heliópolis), cósmicamente importante, de Ptah (el toro Apis de Menfis) y de Montu (el toro Buchis de Tebas). Todos estos animales sagrados fueron representados en el arte egipcio, con los atributos y manchas que los identificaban. La imagen del toro como fuente potente de vida procreativa, también podía simbolizar las primeras aguas primigenias o la inundación del Nilo, y ciertamente tuvo importantes connotaciones de fertilidad. El monarca egipcio también se identificaba con el toro, y encontramos epítetos tales como "toro poderoso" o "Toro de Horus" en muchos reyes del Imperio Nuevo. Aunque en estos tiempos tardíos el gobernante de las Dos Tierras rara vez fue representado como un toro, sí se encuentran claras referencias durante las primeras Dinastías de la historia egipcia, donde el animal, en posición de ataque, constituye el principal emblema representativo de los monarcas. En dicha postura, el toro inclina la cabeza dirigiendo los cuernos hacia su adversario; esta forma jeroglífica se usó ocasionalmente para escribir la palabra ka "toro", y servía normalmente como determinativo para el término más específico sema, "toro luchador". En este sentido es como fue esculpido el animal en la "Paleta del Toro" fragmentada, predinástica, hoy en el Museo del Louvre, y en el anverso de la Pateta de Narmer, que muestran al rey como un toro enfurecido derrotando a sus enemigos. La identificación del rey con este poderoso animal es completa en estas representaciones; el rey es un gran toro salvaje de la misma manera que es Horus, y aparece también como la manifestación de este dios halcón en el reverso de la propia Paleta de Narmer. La forma del toro atacando también se encuentra en el Período Arcaico, aunque en contextos representativos menos específicos. Así, una cabeza de maza de Narmer, hoy en el Ashmolean Museum de Oxford muestra al toro con la misma silueta del jeroglífico atacando, pero en un conjunto que no incluye figuras de enemigos.

