Mandril

Corresponde al signo jeroglífico "ian". El mandril (Papio hamadryas) aparece, desde los tiempos más antiguos, en diversos contextos del arte egipcio. Sabemos que durante el Período Arcaico se adoró a un dios mandril, con lo cual es posible que su nombre, "Baba", fuera el origen de una de las denominaciones actuales que recibe este animal (babuino)). Es destacable el hecho de que este simio rara vez apareciera representado en la posición jeroglífica señalada por Gardiner (de pie sobre sus cuatro patas), sino que su imagen más frecuente es de cuclillas o de pie sobre las patas traseras, con los brazos levantados. La forma sentada se encuentra como jeroglífico en muchas palabras, y es, de lejos, la forma más común también en contextos representativos. Desde el Imperio Antiguo este simio fue asociado a Thot, el dios de la escritura y patrón de las artes de los escribas. Como animal sagrado de esta divinidad el mandril aparece con frecuencia sentado sobre la cabeza u hombros de un escriba, como si le dirigiera. A su vez, el escriba puede aparecer sentado ante el animal, como en una estatuilla de la Dinastía XVIII, actualmente en el Museo de El Cairo, donde el escriba sentado se muestra servil ante el representante de su patrón. Puesto que Thoth era un dios que presidía también todos los tipos de medidas, podemos considerar que los mandriles cumplían con esta función y, así, estos animales se pueden observar sobre los desagües de los contadores de agua o sentados sobre el eje de las balanzas que pesaban el corazón del difunto en el juicio de los muertos. Los mandriles guardaban también la primera puerta del mundo subterráneo en el Libro de lo que hay en el Mundo Subterráneo: y el capítulo 155 del Libro de los Muertos señala que cuatro animales de esta clase se sentaban en las esquinas del lago de fuego del mundo subterráneo. Esta conexión con el otro mundo se describe en papiros funerarios, así como en pequeños modelos artísticos encontrados en algunas tumbas reales del lmperio Nuevo, y con cabeza de mandril hallamos a Hapi, uno de los cuatro hijos de Horus representados en los vasos canopos que guardaban los órganos momificados del difunto. Puesto que Thot debió ser originariamente un dios de la luna, los mandriles aparecen a menudo con un disco o un creciente lunar sobre la cabeza. Tal vez a causa de sus chillidos al amanecer o su práctica de calentarse con el primer sol de la mañana, los antiguos egipcios creyeron que este simio saludaba o adoraba a la esfera del sol naciente. Esta asociación con el sol se expresó en varios sentidos: encontramos representaciones de mandriles con los brazos levantados en actitud de adoración en los zócalos de un gran número de obeliscos (que eran símbolos del sol) y en fachadas orientales de ciertas estructuras arquitectónicas. Estos animales también aparecieron a veces portando un ojo udjat como símbolo de la esfera solar, o bien sentados junto a Ra en la barca solar. En algunos ejemplos del pasado la relación era tan estrecha que se llegó al extremo de representar mandriles dentro del disco solar, algo reservado normalmente a algunas manifestaciones del propio dios sol. Ver, Cinocéfalo.
 
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