Nefer
Corresponde al signo jeroglífico "nefer". El término nefer fue muy apreciado y usado por los antiguos egipcios. Aparece en la literatura con una docena de significados (todos positivos) y fue incorporado a muchos nombres propios, entre ellos los de las célebres Nefertiti y Nefertari, consortes de los faraones Ajenatón y Ramsés II, respectivamente. El origen de este jeroglífico es complejo. Aunque el signo nefer se ha descrito, en ocasiones, como un "estómago y tráquea" estilizados, en su forma evolucionada es en realidad una composición de corazón y tráquea, del mismo tipo que el jeroglífico para "unión", formado por los pulmones y la tráquea. En su origen la parte superior pudo haber representado el esófago, ya que las estrías características de la tráquea se incorporan al jeroglífico con posterioridad al Imperio Antiguo; pero la parte inferior representa claramente el corazón -como lo demuestran las marcas internas en esta parte del signo, incluidas desde los primeros tiempos, que siguen la forma de la musculatura de un corazón de oveja. Ejemplos del Primer Período Dinástico y del Imperio Antiguo muestran a menudo un doble par de proyecciones laterales en la parte superior del signo, rasgo que sería simplificado en una única línea en épocas posteriores. El complejo desarrollo del signo nefer está en la base de la amplia variedad de formas con que aparece este jeroglífico, aunque el signo siempre resulta reconocible y su significado es claro. Aunque no tan común en el arte egipcio como algunos de los principales jeroglíficos amuléticos, el signo nefer fue ampliamente representado y tuvo importantes significados. Usado emblemáticamente, se traduce normalmente por "bondad" o "hermosura", pero también puede implicar los significados de "felicidad", "buena fortuna", "juventud" y otros conceptos relacionados. Este jeroglífico fue utilizado comúnmente en la producción de pequeños amuletos de piedra y fayenza, así como en el diseño de joyería amulética y decorativa. En célebre estatua de Meryetamón, la hija mayor de Ramsés II y Nefertari, que muestra a la princesa portando un ancho collar formado por cinco hileras de jeroglíficos nefer, aquí sin duda para sugerir hermosura y juventud. Otra aplicación de este signo se encuentra en el uso de su forma para elaborar vasos y jarras. La Corona Blanca, que simbolizaba el reino del Alto Egipto, fue denominada, a veces, "la Nefer" o "La Blanca Nefer", y es posible que se representara así para recordar el signo de nefer.

