Halcón

Corresponde al signo jeroglífico "bik". Desde los primeros tiempos, el halcón (Falco peregrinus y especies relacionadas) fue adorado como una divinidad cósmica, cuyo cuerpo representaba el cielo y cuyos ojos eran el sol y la luna. Se identificaba con el dios Horus, cuyo nombre significaba "el que está distante" o "el que está arriba" y que ya gozaba de gran veneración antes de la fundación de las primeras Dinastías. Pero el halcón también encarnaba a otras divinidades importantes, y durante el Imperio Antiguo la imagen de esta rapaz fue utilizada como determinativo genérico para la palabra "dios". El halcón se asoció de forma específica, en función de ciertos atributos, a diferentes divinidades: con un disco solar sobre la cabeza, al dios solar Ra; con dos largas plumas, al dios tebano Mentu; momificado, al dios funerario Sokaris; y con la doble corona, a Horus, hijo de Isis, entre otros ejemplos. La diosa Hathor se asociaba a veces a la imagen de un halcón hembra, pájaro que aparece con frecuencia posado sobre un poste con una pluma como símbolo del oeste y, por tanto, de la necrópolis. En ocasiones, Isis y Neftis aparecen en la forma de dos milanos, similares a primera vista aunque no idénticos al verdadero halcón. Debido al amplio número de dioses asociados con el halcón, la gama de posibilidades identificativas resulta también extensa, aunque la mayor parte de las veces se le reproduce en su simple forma jeroglífica sin atributos añadidos, y representa al dios Horus y la relaci¢n entre el rey y esta divinidad. En estos casos el pájaro aparece sobre el serej Horus y el "Horus Dorado", nombres del rey; en estatuas con forma de halcón, como la colosal pieza del templo de Horus en Edfu; y en muchas estatuas del rey sentado o de pie bajo la protección del dios. El estatus relativo al dios y al rey resulta evidente en las composiciones más tardías, como se pone de manifiesto si comparamos la estatua sentada del rey Kefrén, guardado por un pequeño halcón posado tras su cabeza, hoy en el Museo de El Cairo, con la diminuta figura del rey Nectanebo II protegido por un imponente halcón Horus, elaborada unos 2.200 años después. Aunque el simbolismo es prácticamente el mismo, el énfasis colocado en las figuras del dios y del rey es marcadamente diferente. El halcón también se utilizó como símbolo del propio rey, y este concepto halla frecuentemente expresión en la literatura -desde los Textos de las Pirámides, donde el rey asciende al cielo como un halcón- y en el arte egipcios, donde el monarca aparece asociado con la noble rapaz desde tiempos muy antiguos. Para transmitir esta relación, durante el Período Tardío, muchos sarcófagos momiformes e incluso las máscaras de las momias fueron elaborados con cabezas en forma de halcón. El ba humano o alma se representó a menudo en forma de un halcón con cabeza de hombre o de mujer; y el "Ojo de Horus", con sus marcas distintivas tomadas de la faz de esta rapaz, es otra referencia al halcón que se encuentra a lo largo de toda la historia del arte egipcio.
 
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