Golondrina
Corresponde al signo jeroglífico "menet". Aunque no es posible determinar la especie exacta representada en este jeroglífico, parece claro que pretende indicar una golondrina o un martín de la familia Hirundinidae. En Egipto eran comunes varias especies de esta familia y, mientras muchos ejemplos pintados antiguos se parecen a un martín común (Delichon urbica), las variaciones en el colorido de otras muestras indican que los artistas utilizaron diferentes modelos, con lo cual, a falta de una denominación más específica, parece correcto utilizar el término generico de golondrina. Este jeroglífico se usó para indicar la palabra uer, "grande" (opuesta al gorrión común que se usaba para escribir nedjes, "pequeño", bin, "malo", y otras palabras relacionadas). Ya en el Imperio Antiguo se identificó a las golondrinas con las estrellas y de ahí, probablemente, con las almas transfiguradas de los difuntos. En los Textos de las Pirámides (ensalmo 1.216) el rey declara: "He viajado a la gran isla que está en medio del Campo de Ofrendas, donde se posan las diosas golondrina; las golondrinas son estrellas imperecederas", y el capítulo 86 del Libro de los Muertos, perteneciente al Imperio Nuevo, describe específicamente al difunto que "hace la transformación en golondrina". En contextos simbólicos este pájaro representaba el alma del difunto, que tenía el poder de transformarse según su deseo, especialmente en forma de aves tales como el halcón y la golondrina, que podía salir de la tumba y unirse al ciclo diario de la luz y la vida. En las viñetas de los libros funerarios sagrados aparecen con frecuencia ilustraciones de este tipo. También encontramos a la golondrina en la barca solar de Ra, que a menudo muestra a este pájaro en la proa cuando el sol pasa a través del mundo subterráneo. Sin embargo, en estas ocasiones la golondrina quizás no simbolice el alma de un difunto, sino una especie de pájaro que "saluda al día" y anunciaba el amanecer y la cercanía del sol; la misma imagen se encuentra en la literatura egipcia, como los poemas de amor del Imperio Nuevo en los que la golondrina anuncia el nuevo día. Quizá el rojizo color facial y la coloración del cuerpo de la golondrina común (hirundo rustica) sugirieron su vinculación al sol; de hecho, este pájaro está directamente representado como símbolo solar en un pequeño brazalete amulético hallado en la tumba de Tutanjamón, que muestra una golondrina portando un disco solar sobre su torso. La golondrina fue en sí misma una divinidad menor y así aparece en una estela de la Dinastía XIX, procedente de la necrópolis tebana. De acuerdo con la versión que Plutarco dio de la mitología egipcia, la diosa Isis se transformó en golondrina cuando lamentaba la muerte de su esposo Osiris.

