Ibis
Corresponde al signo jeroglífico "heb". Conocido por los antiguos egipcios con el nombre de heb(i), de donde procede el nombre griego de ibis, el ibis sagrado (Threskiornis aethiopicus) aparece en el arte egipcio en representaciones de escenas de pantanos y ríos y también en contextos simbólicos como pájaro identificado con Thot, dios de la luna y divinidad patrón de los escribas y de la escritura. En Hermópolis, el principal centro de culto a Thoth, los ibis eran momificados en honor del dios. Se han encontrado millares de estas aves embalsamadas tanto allí como en las vastas catacumbas de Saqqara y en otros lugares donde el ibis fue adorado por los peregrinos en los períodos tardíos Saíta y Ptolemaico. Como vemos en muchas obras artísticas, a Thoth no solamente se le representaba con cabeza de ibis, sino que, en ocasiones, el pájaro mismo simbolizaba a la figura del dios. Así, muchas estatuas con finalidades cultuales representan a un ibis, por lo general en la forma jeroglífica. Normalmente, el cuerpo se elaboraba en madera pintada, alabastro o alguna otra piedra clara, y para la cabeza, patas y plumas remeras se empleaban materiales más oscuros, con el fin de destacar la particular coloración de esta especie. Un hermoso ejemplo de ello lo encontramos en una pieza del Período Tardío en la que el cuerpo de este animal se trabajó en granito rosa, mientras que la cabeza y las patas fueron elaboradas con bronce moldeado y añadidas. El escultor siguió cuidadosamente la posición del pájaro, dando una zancada, reproducida en el jeroglífico, aunque existe también una postura alternativa que representa al ibis sentado sobre sus patas de la misma manera que uno de los jeroglíficos utilizados para representar a la garza. Las estatuas que muestran esta posición pueden representar al pájaro solo, pero a menudo acompaña a la diosa de la verdad y la justicia, Maat, que puede aparecer como una pequeña figura sentada delante del ibis. En este ejemplo el cuerpo del ibis es de madera dorada y tanto las oscuras plumas del ala como la cabeza y las patas son de bronce. La figura de Maat porta su pluma característica, y no debe ser casual que el espacio que queda entre la diosa y el pájaro, cuidadosamente dispuesto, como en otros conjuntos de este tipo, reproduzca la silueta de la pluma de la verdad. Además de este estrecho vínculo con Thoth y Maat, también se asoció el ibis con Ptah y Osiris, así como con el divinizado Imhotep y con las diosas Hathor y Neftis. Así, encontramos a este pájaro, en diferentes contextos, con cada una de esas divinidades (o sus atributos simbólicos). Mientras que el ibis sagrado se distinguía por su plumaje blanco y la cabeza y patas de plumas remeras negras, el ibis crestado o eremita (Geronticus eremita) es reconocible por su cresta de plumas en la cabeza. Esta especie se reproduce en el jeroglífico, y aparece como determinativo en la palabra "aj" usada para significar "glorioso" y "el transfigurado espíritu" del difunto. De manera ocasional, este pájaro aparece en el arte egipcio como elemento decorativo de diademas funerarias en las Dinastías IV y V.

