Nido

Corresponde al signo jeroglífico "sech". Este jeroglífico, que se usaba como determinativo en la palabra sech "nido", y como ideograma en palabras tales como tau, "anidar", se encuentra frecuentemente en grandes representaciones, pintadas o en relieve, de escenas de pantanos y, ocasionalmente, también en escenas de ofrendas. El signo representa varios -normalmente tres- polluelos de pato, o tal vez ansarones, acurrucados en un nido en forma de media luna. En ocasiones, en lugar de los polluelos aparecen huevos. En la tumba tebana de la Dinastía XVIII perteneciente a Najt, se pueden observar nidos con pájaros y con huevos en un registro que ilustra una gran variedad de ofrendas de alimentos, desde cestos repletos de comida hasta aves y peces. En el centro del registro hay un nido, o un cuenco parecido a un nido, con dos polluelos que muestran un ala hacia arriba y otra hacia abajo, en la posición característica del jeroglífico. Es poco probable que se presentara a los polluelos en su nido de esta manera, y sin embargo el artista usó claramente el jeroglífico para nido como una unidad independiente traspasada a la composición. Abajo y a la izquierda de este nido central, vemos tres huevos presentados en un cesto parecido a un nido pero que se distingue por sus tejidos. El ángulo de inclinaci¢n con que se han reproducido los huevos es idéntico al del jeroglífico para huevo, obra de utilización directa de las formas jeroglíficas en representaciones a gran escala. El huevo, y por extensión el polluelo de pato o ganso, fue símbolo del principio y del origen del mundo primigenio mismo. Según un mito egipcio el primer dios vino a la existencia a partir del huevo de un ganso divino, "el Gran Cacareador", probablemente representando a Amón o al dios de la tierra Geb. El ganso fue el emblema del dios Geb, y a su hija Isis se la denominaba en ocasiones "el Huevo del Ganso". Algunas representaciones también muestran cómo el dios creador Ptah modela el primer huevo sobre un tomo de arcilla en el mismo sentido que el dios con cabeza de camero Knum modela a los seres humanos. El huevo y la cría podían, pues, tener un sentido cósmico y religioso, y sin duda los antiguos egipcios los consideraban símbolos de una nueva vida después de la muerte. En las tumbas de períodos tardíos se colocaron amuletos en forma de huevo como símbolos de resurrección, y probablemente es en este sentido que debe interpretarse la tapa de un recipiente de alabastro encontrado en la tumba de Tutanjamón, que parece combinar el simbolismo del huevo y el polluelo. La tapa está esculpida en forma de cuenco poco profundo que representa un nido con cuatro huevos y un polluelo tumbado en la posici¢n característica, con las alas extendidas y el pico abierto. Aunque la composición difiere algo de la del jeroglífico, sin duda se trata de una variante reconocible dentro de la forma del signo para nido. El polluelo del ganso (usado, a nivel jeroglífico, como sa, "hijo", y sat, "hija") simbolizaba también a los hijos de la familia real. Este es el significado de un anillo en forma de polluelo de ganso perteneciente a Ramsés IV, en la actualidad en el Louvre.
 
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