Rana
Corresponde al signo jeroglífico "kerer". La rana es un animal común en Egipto y se conocía con diferentes nombres, siendo uno de los más usuales en el Imperio Nuevo tardío el onomatopéyico kerer, que representaba el croar del animal. Debido a su prodigiosa capacidad reproductiva este animal fue un símbolo de creación, fertilidad, nacimiento y regeneración. Como criatura del mundo subterráneo se le asoció con las fuerzas que inicialmente traían vida. Los cuatro dioses masculinos del grupo primigenio de ocho dioses u Ogdoada, que gobernaban antes de la creación del mundo y que fueron adorados en Hermópolis (Heh (el espacio infinito), Kek (la oscuridad), Nun (el agua) y Amón (el vacío)) tenían cabeza de rana. Sin embargo, y más importante, la rana fue consagrada a Heket, la diosa del nacimiento, que se veneraba como el complemento femenino del dios creador Knum. A Heket se la representaba generalmente en la forma zoomórfica del jeroglífico, aunque, en ocasiones, aparece como una mujer con cabeza de rana que asiste a su marido en la tarea de modelar a un niño y su ka en el torno de cerámica. Durante el Imperio Medio, Heket -o su símbolo- fue representada en "cuchillos" mágicos que al parecer se colocaban, como protección, sobre las matrices de mujeres embarazadas o sobre niños recién nacidos. En el templo de Jenti-Amentiu de Abydos se encontraron numerosas imágenes de ranas que probablemente sirvieron de ofrendas votivas a Heket, y un relieve de Seti I hallado en ese mismo lugar muestra al rey presentando ofrendas a una imagen zoomórfica de la diosa, colocada sobre una capilla ornamentada. Esta divinidad aparece de una manera similar en una representación del Período Tardío, que ilustra una de las leyendas de Osiris, en la que Isis queda embarazada de su esposo cuando planea sobre él transformada en halcón. En esta representación, Heket observa el evento en su función de diosa del embarazo y el nacimiento. La rana también se asoció al dios del Nilo Hapi, y en representaciones tardías el animal aparece como una fuente de fecundidad simbolizada por las aguas del Nflo, que vemos fluir a la vez del dios y el animal. Como el animal adulto, el renacuajo (hefner) también fue considerado un símbolo de abundancia, y se representaba en la escritura jeroglífica con el símbolo para 100.000. Este diminuto anfibio aparece usualmente sobre el signo chen o "eternidad", en el extremo inferior de la hoja de palmera con muescas que significaba "años" símbolo del largo reinado que los dioses conferían al rey. El renacuajo también podía aparecer solo con el significado de regeneración -un concepto asociado estrechamente a la rana-, y así se incluían pequeñas figuras de piedra o fayenza de ranas y renacuajos como amuletos, entre los vendajes de muchas momias. Durante las últimas Dinastías del Imperio Nuevo, el jeroglífico para rana se utilizó en la escritura de la expresión ritual uejem anj, "repitiendo vida". Debido a estas connotaciones de renacimiento, la rana, junto al pez, fue adoptada con posterioridad por los egipcios cristianizados, como un símbolo de la resurrección. Así, el anfibio aparece como motivo ornamental en vasos decorados, lámparas y otros artículos en tiempos ya del Período Cristiano.

