Árbol

Relacionado con la religión en Egipto, como los animales, ya es mencionado en el Libro de las pirámides como "madera de la vida". Corresponde al signo jeroglífico "nehet". Aunque el jeroglífico escrito para el significado de "árbol" probablemente representa al sicómoro (nehet), en la mitología y el arte egipcios aparecen varias clases de árboles, aunque los nombres de todos ellos se escribían siempre con este mismo determinativo. En pinturas y esculturas los árboles se representan con este mismo signo genérico, simplemente traspasando el jeroglífico a una escala mayor. El propio sicómoro fue un árbol de particular significado mítico. Según cuenta el capítulo 109 del Libro de los Muertos, dos "sicómoros de turquesa" idénticos estaban en la puerta oriental del cielo, desde donde el dios sol Ra surgía cada día, y en muchas pinturas de tumbas del Imperio Nuevo aparecen estos dos árboles con la figura de un becerro surgiendo de entre ellos como símbolo del sol. Mientras el árbol cósmico podía tomar un aspecto masculino, como forma del dios solar Ra-Herajty, el sicómoro se consideró especialmente como una manifestación de las diosas Nut, Isis y Hathor, esta última con el epíteto de "Señora del Sicómoro". Muchas representaciones muestran los brazos de Hathor o Nut surgiendo de un árbol de esta especie para ofrecer alimentos y agua al difunto. La pareja fallecida se arrodilla ante el sicómoro, mientras los dos brazos de la diosa ofrecen un chorro de agua y una bandeja cargada de ofrendas, supliendo así simbólicamente todas sus necesidades. También se conocen personificaciones de diosas árbol completamente antropomórficas. Debido a este significado, los sicómoros se plantaron a menudo cerca de las tumbas, y se utilizaban figuras de hojas de este árbol como amuletos funerarios. El enterramiento en un sarcófago de madera podía considerarse un retorno al vientre de la diosa árbol madre. El iched, un árbol de fruto delicioso (probablemente la Persea) también tenía significado solar, y estaba protegido de la serpiente Apofis por el gran gato de Heliópolis. En esta ciudad se cultivaba un iched sagrado desde el Imperio Antiguo, que posteriormente se extendió también a Menfis y Edfu. En el techo de una de las capillas del templo de Dendera están representados dos icheds idénticos en las cimas del jeroglífico para horizonte, mostrando así su función cósmica, como el sicómoro, en asociación con el sol naciente. Durante la Dinastía XVIII se creó la imagen de un iched divino, sobre el cual aparecían el nombre del rey y los años de su gobierno inscritos por los dioses; este motivo se hizo especialmente popular en tiempos ramésidas. El sauce (tcheret) fue también particularmente importante en el simbolismo iconográfico. Era el árbol consagrado a Osiris, puesto que protegió el cuerpo del dios después de su asesinato; así, el alma de Osiris aparecía representada con frecuencia como un pájaro posado en un sauce. Según la tradición, muchas ciudades poseían tumbas donde se creía que estaba enterrada alguna parte del desmembrado Osiris, y siempre cerca de las mismas se encontraban plantaciones de sauces. Una fiesta anual denominada "el levantamiento del sauce" pretendía asegurar que los campos y árboles de la tierra florecieran. El árbol era en el arte egipcio un símbolo de vida, fecundidad y renacimiento, así como el emblema de un buen número de divinidades. Los templos egipcios tenían su "bosque sagrado", donde los árboles estaban vinculados con la divinidad. Las diferentes especies eran además estudiadas, cuidadas y anotadas en los archivos del templo. Por ello sabemos los notables estudios de botánica que tuvo la antigua cultura egipcia, que conoció muchas especies de plantas a las que puso nombre. En las procesiones, se llevaban ramas de las plantas dedicadas a los dioses. Así, en las procesiones de Hathor, se transportaban ramas de sauce; de sicómoros en las de Nut. Hathor, Isis y Nut también aparecen como divinidades del árbol, surgiendo de los mismos e incluso representadas como tal. Tal vez signifiquen el "Árbol de la Vida", pues siempre son nombradas como Diosas Madre. También en el Próximo Oriente es representado con frecuencia el "Árbol de la Vida" (Hom), que crecía en el Paraíso. Fue buscado por Gilgamesh en la epopeya que lleva su nombre, sin éxito por engaño de la serpiente. Muy probablemente pueda ser relacionado con el Árbol del Bien y del Mal del "Antiguo Testamento", que también se encontraba en medio del Paraíso, perdido éste por culpa y desobediencia del hombre. En la cultura persa también aparece representado con frecuencia este tema. Se encuentran grabados en objetos de carácter suntuario como cinturones de bronce. Se han reconocido más de diez diferentes variantes en el tesoro de Ziwiye. En estas composiciones, el "Árbol de la Vida" aparece entre seres fantásticos dispuestos simétricamente. Estas representaciones tienen ciertas analogías con el arte de Urartu, encontrándose también elementos típicos del arte sirio y asirio. Ver, Arboricultura.
 
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