Escalera

Corresponde al signo jeroglífico "rued". Las escaleras, igual que las puertas y las entradas, constituían transiciones de un área a otra y, simbólicamente, de un estado al siguiente. Desde las primeras Dinastías, el diseño de una tumba egipcia incorporaba una escalera que conducía desde la superficie al interior de la propia tumba. Así, de forma a la vez simbólica y real, las escaleras podían representar el estado intermedio entre la vida y la muerte, entre el mundo de los vivos y el mundo subterráneo. En el arte egipcio este concepto se observa a menudo en viñetas del Libro de los Muertos y otras representaciones funerarias. Una ilustración del Libro de los Muertos perteneciente a la dama Taujerit, de la Dinastía XXI, muestra una escalera, que aparece en el registro inferior, junto a varias divinidades que simbolizan los habitantes de las profundidades del mundo subterráneo, y conduce a los registros superiores, donde unas escenas agrícolas simbolizan los abundantes campos Iaru de la otra vida. En otra escena similar, aunque bastante más compleja, de un ejemplar más antiguo del Libro de los Muertos, el signo para escalera aparece varias veces, una junto a una divinidad del mundo subterráneo, y otras dos con botes relacionados con el mundo subterráneo. Aunque con variaciones, todas estas escenas ilustran una sección del capítulo 110 del Libro de los Muertos. Este capítulo contiene el ensalmo: "... para el descenso a la Sala del Juicio de Osiris y la veneración a las divinidades que gobiernan el mundo subterráneo. Para el ir y volver del mundo subterráneo, para una jornada en los campos Iaru". La escalera proporciona claramente, en este caso, el nexo entre las dos áreas o aspectos de la otra vida. Esta asociación con el mundo subterráneo y con el concepto de resurrección queda patente en representaciones del Período Tardío que muestran al difunto sentado sobre un tramo de escalones y a Osiris entronado sobre una escalera simple o doble, similar a la que usaba el rey en el jubileo o fiesta sed. Las escaleras también podían representar el montículo que emergió del océano primigenio al principio de la creación, así como los conceptos de resurrección de la tumba y de ascensión al cielo. Es posible que la Pirámide Escalonada de Djoser, sita en Saqqara y perteneciente a la Dinastía III, incorporara uno o ambos aspectos de este simbolismo, aunque la ausencia de pruebas escritas nos priva de cualquier certeza. Ciertamente, las escaleras halladas ante los altares, entre diferentes secciones de templos, así como en las entradas de los mismos, tenían una importancia simbólica y recibían, con frecuencia, nombres específicos. Por ejemplo, en Abydos, la entrada del templo de Osiris se llamó la "Gran Escalera del Señor de Abydos", y resulta fácil imaginar que los antiguos egipcios veían varios niveles de interacción entre tales áreas y la naturaleza y función simbólicas de las escaleras.
 
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