Ascálafo

Ascálafo era el hijo de una ninfa del Éstige y de Aqueronte. El nombre de la madre varía según los autores, así Ovidio lo hace hijo de la ninfa ctónica Orfne, y Apolodoro de Górgira. Deméter, después del rapto de su hija, pidió y obtuvo de Zeus el permiso para ir a buscarla a los infiernos y devolverla sobre la tierra, con la condición de que Perséfone no hubiese comido nada desde su entrada en el sombrío imperio. Hallábase Ascálafo en el jardín del Hades cuando Perséfone se comió un grano de granada, rompiendo así el ayuno y perdiendo, sin saberlo, toda esperanza de volver a la luz del día (Ver, Perséfone). Ascálafo, que la había visto, la delató. Deméter, presa de cólera, le arrojó en el rostro agua del Flegetonte y lo transformó en lechuza. Otra versión cuenta que Ascálafo fue colocado por la diosa debajo una gran roca, que Heracles apartó al descender al Hades. Sólo entonces, y como castigo, Ascálafo quedó convertido en lechuza. Esta leyenda parece una modificación posterior de la historia de Ascálabo, convertido en lagarto por Deméter cuando se mofó de ella. La confusión podría venir de la simitud de las palabras lagarto y búho en griego.
 
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