Ascanio
Ascanio es el hijo de Eneas y de Creúsa. Por su madre, es nieto de Príamo, y por su padre, de Afrodita (Ver, Anquises). Otra tradición le da por madre a Lavinia, hija del rey Latino (Ver, Eneas). Según esta tradición, Ascanio no habría nacido hasta después de la llegada de Eneas a Italia. La forma mas antigua de la leyenda cuenta que a Ascanio se lo llevó consigo su padre, junto con Creúsa y Anquises, cuando la caída de Troya. Luego parece que su padre lo envió a la Propóntide, donde reinó hasta el momento de su regreso a Tróade con Escamandrio, hijo de Héctor, para restaurar la ciudad de Troya. En cambio, otra tradición cuenta que Ascanio acompañó a su padre a Italia, pero que, ya anciano, Eneas regresó con él al Asia y habría reinado en Troya y, a su muerte, legado el trono a su hijo. Sea como fuere, la tradición más viva, a la que se vincula la leyenda romana de Eneas, presenta a Ascanio instalado en Italia y enraizado en ella. La Eneida sobre todo ha desarrollado la personalidad del pequeño Ascanio. Virgilio lo representa como un adolescente, niño aún, pero a punto de entrar en la pubertad. Ascanio participa en los Juegos troyanos celebrados en honor de Anquises, a raíz de su muerte. Caza en los bosques del Lacio y provoca, por un acto imprudente, al matar una cierva sagrada, las hostilidades con los indígenas. Profundamente amado por su padre, esperanza de los troyanos desterrados, es objeto de los mimos de su abuela Venus. La leyenda cuenta que a la muerte de Eneas, Ascanio reinó sobre los latinos. Es presentado luchando contra los etruscos, sobre los cuales habría obtenido una victoria en las orillas del Numicio. Treinta años después de la fundación de Lavinio por Eneas, Ascanio fundó Alba Longa, la ciudad madre de Roma, en el lugar en que otrora su padre sacrificó una jabalina blanca y sus treinta lechones. Se vio obligado a ello por la hostilidad de los latinos, que eligieron partido en contra suya y en favor de la viuda de Eneas, su madrastra Lavinia. Muerto Eneas, Lavinia, que se hallaba embarazada, había huido al bosque, pues temía que su yerno asesinara al niño que iba a nacer. Refugióse en casa de un pastor, Tirro o Tirreno, donde dio a luz un hijo, Silvio. Tirro excitó contra Ascanio la cólera del pueblo latino. A la muerte de Ascanio, Silvio le sucedió en el trono de Alba. El nombre de Ascanio es el que se le da con más frecuencia, pero también era llamado Julio, Yulo, Iulo o Julo. Este nombre permitió a la familia romana de los Julios considerarlo como a su antecesor. Ver, Reyes de Alba Longa, Afrodita.

