Auge
Hija del rey de la ciudad de Tegea (Arcadia), Áleo, y de Neera, hija de Pereo. Su leyenda guarda relación a la vez con el ciclo de Heracles, y, por la de su hijo Télefo, con el ciclo troyano. Una de las versiones más antiguas nos presenta a Auge residiendo en la corte del rey de Troya Laomedonte, donde fue amada por Heracles cuando el héroe se dirigió a tomar la ciudad (Ver, Heracles). De allí se dirigió, ignórase por qué motivo, a la corte del rey de Misia, Teutrante. Pero la versión más corriente es la que se remonta a la Auge de Eurípides, así como a los Misios y los Aléadas de Sófocles, y que es como sigue. Un oráculo había advertido a ÁIeo que su hija tendría un hijo que mataría a sus tíos (los Aléadas) y reinaría en su lugar. Entonces el rey consagró a su hija a la diosa Atenea y le prohibió casarse bajo pena de muerte. Pero Heracles, de paso por Tegea cuando se dirigia a Élide a guerrear contra Augias, fue acogido por Áleo y, después de un gran banquete, hallándose ebrio, violentó a Auge, sin saber que era hija del rey. La violación se produjo ya en el santuario de Atenea, ya junto a una fuente cercana. Al saber el rey que su hija estaba encinta, quisó matarla y, o bien metió a Auge y al niño en un cofre, que arrojó al mar, o bien entregó a ambos al navegante Nauplio con el encargo asimismo de echarlos al mar. Nauplio, como había hecho ya por Aérope y su hermana (Ver, Aérope), salvó a la joven y a su hijo y los vendió a unos traficantes de esclavos, que los condujeron a Misia. El rey del país, que no tenía hijos, casó con Auge y adoptó al hijo de ésta, el pequeño Télefo. Otra versión contaba que Auge había sido vendida después de dar a luz a su hijo, el cual había quedado en Arcadia, abandonado en el monte, donde una cierva lo habla amamantado. Télefo fue a Misia, junto a Teutrante, y encontró a su madre (Ver, Télefo y la narración romántica de su reconocimiento).

