Balaam
(siglo XIV a.C.). Hombre de gran prestigio, a quien acudió el rey moabita Balaq en busca de ayuda, cuando los israelitas derrotaron a los reyes Sijón y Og y su arnenaza había "cubierto la superficie de la tierra". Balaq mandó llamar a Balaam para que maldijera a los israelitas. Dios le advirtió que no debía ayudar a Balaq, pero cuando éste aumentó los incentivos, Balaam se puso en marcha para parlamentar con él. Un ángel bloqueó su trayecto, y aunque Balaam no se dio cuenta de ello, su burra lo vio y se hizo a un lado del camino. Balaam fustigó a la burra hasta conseguir que retomara la senda. El camino avanzaba entre dos paredes, y la burra, para evitar de nuevo al ángel, se arrimó a un lado, de tal modo que Balaam se raspó el pie contra el muro. El animal se desplomó y, cuando Balaam la maldijo, la burra le respondió y Balaam vio por fin al ángel. Éste le indicó que debía acudir a ver a Balaq, pero que no debía ayudarle. Para escarnio de Balaq, Balaam elogió a los israelitas y profetizó sus futuras victorias sobre Moab y otros pueblos, hecho lo cual, regresó al lugar de donde procedía. Más adelante, los israelitas, en una abominable muestra de ingratitud (para la cual, la Biblia no da razón o excusa alguna) matarían a Balaam.

