Fetiche de Abydos

Corresponde al signo jeroglífico "ta-uer". El octavo nomo del Alto Egipto, que tenía como capital Tinis, poseía desde tiempos remotos un signo semejante a un montículo coronado por dos plumas. Probablemente este signo representara la colina primigenia que emergió de las aguas de la creación, como sugiere el nombre egipcio de este nomo, ta-uer, "La Tierra más Antigua". El desarrollo de la religión de Osiris -que tenía su centro en Abydos, en esta misma área- fue seguramente el responsable de la reinterpretación de este signo como una reliquia para la cabeza de este dios, que se supone residía en Abydos. De esta manera, el sencillo signo con forma de montículo en su origen devino un emblema mucho más complejo y con muchos atributos asociados con el culto al dios del mundo subterráneo. Este emblema se encuentra en una gran variedad de contextos, aunque, evidentemente, destacan los de naturaleza funeraria. Así, aparece en viñetas que ilustran el capítulo 138 del Libro de los Muertos, que contiene el ensalmo para "... la entrada del fallecido en Abydos", y se encuentra también como amuleto entre las vendas de la momia, y pintado en los féretros y en las cajas de cartón de la momia. Un ejemplo de este emblema se encuentra en la tapa de cartón del interior del féretro de la dama Nesmutaatneru, perteneciente a la Dinastía XXV, y actualmente en el Museum of Fine Arts de Boston. El signo está colocado entre los paneles que siguen la longitud de las piernas, en una sugerencia fálica -que se encuentra en un buen número de ejemplos similares- y que quizá constituya una referencia consciente a la fertilidad y renacimiento osiríacos. En otros casos, el ta-uer aparece en escenas que aluden a un concepto de renacimiento en términos de un simbolismo más tradicional. En el sarcófago interior de Pamechem, actualmente en el Museo de El Cairo, el fetiche de Osiris se encuentra entre las figuras del hijo del dios, Horus y su esposa Isis, y ante una flor de loto que sostiene las figuras sentadas de los cuatro dioses conocidos como los hijos de Horus. El fetiche está colocado sobre un zócalo que tiene la forma del jeroglífico para montaña, que también se encuentra sobre el propio fetiche y en el texto que dice: "Osiris, Señor de Abydos". Todos estos símbolos están directamente relacionados con el concepto de renacimiento, y es evidente que el signo ta-uer no funcionaba únicamente como símbolo de Osiris y de su dominio terrestre material, sino como símbolo también del reino subterráneo del dios y de la esperanza en la otra vida.
 
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