Aro Chen

Corresponde al signo jeroglífico "chen". El círculo, que no tiene principio ni fin, evocaba con su forma el concepto de eternidad, y su aspecto solar lo simbolizaba el disco del sol, que aparecía a menudo en el centro del signo chen. Probablemente estas ideas fueron el origen de este jeroglífico, que se encuentra en palabras relacionadas con la raíz verbal chenu, "rodear", y cuya forma alargada más tardía constituyó el cartucho, donde se inscribían los nombres de nacimiento y de entronización del rey. Tal vez por este particular contexto, el chen tomó también la connotación de signo protector como el mecanismo que excluía todos los elementos contrarios del nombre real. Este signo puede aparecer en el arte egipcio con estos dos significados: "eternidad" y "protección". Como signo de eternidad, este jeroglífico se asociaba con frecuencia con representaciones de Heh, el dios de la eternidad, y formaba a menudo la base de la rama de palmera con muescas, que significaba "años", portada por la divinidad. El chen se reconocía en la forma de la ouroboros, la serpiente que mordía su propia cola. Sin embargo, se le asoció de manera más usual con formas de aves, como el dios halcón Horus y algunas diosas buitre. Muchos de estos pájaros divinos se representan con el chen entre sus garras, mientras planean sobre el rey y lo protegen con las alas extendidas. Los signos que ofrecen estas aves divinas pueden interpretarse como símbolos de eternidad y, por tanto, de vida, aunque también es posible que tuvieran una connotación protectora. Este doble significado podría estar presente en muchos de los pequeños objetos decorativos y amuletos que se diseñaron siguiendo la forma de este signo. Desde el Imperio Medio, el chen fue muy utilizado en joyería, tanto directamente -para confeccionar anillos o simples amuletos- como indirectamente, a un nivel secundario de asociación, del que es un exquisito ejemplo la pieza en forma de halcón que sostiene con sus garras aros chen, hallada en la tumba de Tutanjamón. En esta muestra, las propias alas de la rapaz curvadas hacia arriba sugieren la forma del siguo en cuestión, y el disco solar sobre la cabeza del halcón -el centro de esta parte de la composición- realza este efecto. En los pendientes con cabeza de pato hallados también en la tumba de este monarca, el nivel secundario de asociación aún es más evidente. El elemento principal de este diseño consiste en pájaros compuestos, con alas y cuerpos de halcones y cabezas de patos. Estas aves híbridas no solamente sostienen aros chen entre sus garras extendidas, sino que reproducen en ellos mismos el signo chen en virtud del círculo que forman con sus alas y la barra horizontal que sugieren las patas extendidas. Asimismo, el jeroglífico aparece a menudo en las manos de diosas que se arrodillan sobre el signo de oro en los extremos de los sarcófagos reales del Imperio Nuevo.
 
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