Khanats
Los persas idearon un sistema de captación de aguas muy original que se ha empleado con éxito en todas las regiones del mundo que son muy secas y están muy densamente pobladas. Este singular método de captación de aguas se conoce en como khanats o quanats y está documentado ya en Armenia desde el siglo VII a.C. En castellano suelen citarse como "viajes de Agua" y eran un conjunto de galerías subterráneas que llevaban agua potable desde los acuíferos naturales, captándola a través de los vejigones de agua de lluvia que hay bajo el subsuelo y transportándola hasta zonas muy lejanas donde el líquido era necesario gracias a tuberías de barro. Las conducciones eran minas excavadas por el hombre, abovedadas a medio cañón, revestidas de ladrillo, con una altura suficiente como para que pudiese pasar una persona. En el centro del suelo se colocaba la cañería, moldeada en barro cocido sin vidriar para permitir la exudación del agua y su correcta aireación, por cuyo interior circulaba el agua hasta llegar a las fuentes públicas, las casas, las huertas y los jardines. A un lado del canalillo por el que discurría el agua, se construía un andén para que el maestro fontanero pudiera controlar que el agua siempre fluyera cristalina, pura y sin contaminación. Aproximadamente cada mil metros se instalaba un filtro de cantos rodados y un pozo decantador, que recibe el nombre de "arca". Los pozos de decantación garantizaban, además, una correcta aireación del agua, que era potable. Este tipo de ingeniería hidráulica permitía también que la propia galería subterránea exudara por las paredes recubiertas de ladrillos cocidos y sin vidriar el agua a lo largo del propio recorrido, y esto aumentaba el caudal del canalillo con un aporte extraordinario. El carácter subterráneo de las conducciones evitaba su cegamiento porque, al ir bajo tierra, no podía penetrar la arena del desierto durante las tormentas y disminuía la cantidad de agua que se evaporaba en los transvases al mínimo imprescindible. Los persas emplearon este recurso hidráulico para regar el parque real de Persépolis, pero fueron los musulmanes quienes, habiéndolo aprendido muchos siglos después, lo difundieron por todos los países en los que se asentaron dándole el nombre de "al-qanats"; que en castellano equivale a "viajes de agua". Ciudades como Teherán y Marrakech se abastecieron de agua potable con este ingenio hasta bien entrado el siglo XX y hay que decir en su favor que, hasta la inauguración del Canal de Isabel II, en 1.858, fue la única fuente de abastecimiento de aguas de Madrid. Ver, Agricultura.

