Juegos Ístmicos
o Juegos Istmios. Estos juegos eran los terceros de las cuatro especies de juegos o combates sagrados, tan célebres en la Grecia antigua. Tomaron su nombre del istmo de Corinto, donde se celebraban. Se decía que habían sido instituidos por Sísifo en honor de Melicertes, cuyo cuerpo había sido llevado por un delfín, o mejor arrojado por las olas a la ribera del Istmo. Plutarco, en la Vida de Teseo, atribuye la institución a este héroe, que quiso con esto imitar a Heracles, que había establecido los Juegos Olímpicos y lo consagró a Posidón, del cual se preciaba ser hijo, como dios que presidía particularmente el Istmo. Los Juegos Ístmicos y los Juegos Nemeos tenían lugar cada dos años, alternando con los de Olimpia y Delfos, es decir, el segundo y cuarto año de cada Olimpíada. Los Ístmicos, se celebraban en honor de Posidón en su santuario del istmo de Corinto, cuyos vestigios han sido recientemente explorados en parte. Los corintios eran los organizadores, pero entre todos los visitantes los atenienses tenían un lugar privilegiado. La época de los juegos era la primavera (abril-mayo). Se los anunciaba oficialmente y había con este motivo una tregua sagrada que se respetó incluso en plena guerra del Peloponeso; Tucídides la menciona expresamente por los juegos del año 413. La concurrencia era tan grande que solo las principales ciudades de Grecia podían competir en ellos. Atenas tan solamente disfrutaba del lugar que podía cubrir la vela de la nave que enviaban al Istmo. Los eleos eran los únicos de todos los griegos que no concurrían a ellos para evitar las desgracias que les pudieran causar las imprecaciones que Molione, mujer de Áctor, había hecho contra los de esta nación que viniesen a los juegos. Los romanos fueron también admitidos y los celebraron con tanta pompa y aparato, que además de los ejercicios ordinarios de la carrera, del pugilato, música y poesía, se daba un espectáculo de caza, en la cual se hacían aparecer los más extraños animales. Lo que más aumentaba aún la celebridad de estos juegos, era que servían de época o cómputo del tiempo a los corintios y a los habitantes del istmo. Coronaban a los vencedores de ramas de pino. Después se les coronó como a los vencedores en los juegos nemeos, con la diferencia que los de los juegos nemeos eran coronados de apio verde, mientras que los otros lo eran con apio seco. Después, se añadió a la corona una suma de plata, fijada por Solón en 100 dracmas. Los romanos no pararon en esto, y señalaron a los vencedores los más ricos presentes. Ver, Juegos Panhelénicos, Antigua periodos, Fiestas griegas.

