Hemitea

Divinidad de Castalia, ciudad de Caria, donde era tenida en singular veneración. Venía la gente de muy lejos a hacer sacrificios en su templo y a ofrecer ricos presentes, porque se creía que todos los enfermos que dormían en él se encontraban sanos al despertar, y que muchos habían sanado de males incurables. Se decía también que presidía los partos difíciles y peligrosos, y que las que recurrían a ella encontraban siempre consuelo. La opinión sobre su poder era tan grande, no sólo entre los habitantes de Castalia, sino en toda Asia Menor, que su templo, que encerraba grandes riquezas, a pesar de hallarse sin muros y sin guardas, fue siempre respetado por los persas, que saquearon todos los demás templos de Grecia y para cuyos bandidos nada había sagrado. Hemitea, sin embargo no disfrutaba más que del título de semidiosa y es la única de que hablan los mitologistas. Su primer nombre era Molpadia. Apolo la había salvado en el momento en que se arrojaba al mar para huir de la cólera de su padre. Se le hacían ofrendas de vino con miel y no estaba permitido entrar en su templo después de haber comido, o tocado tocino.
 
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