Hendidura de la luna
Uno de los más famosos milagros de Mahoma. Habib, enemigo del pretendido profeta, habiéndole requerido para que se fuese a la llanura de los Guijarros, exigió de él, en prueba de su misión, que dividiese la luna en dos trozos. Todos los habitantes de La Meca y de los lugares vecinos se hallaban presentes. Mahoma elevó su mano hacia el cielo, levantó la voz y le dio Dios bastante fuerza para que fuese oída en La Meca y en todas las aldeas circunvecinas y ordenó a la Luna que viniese a ejecutar las maravillas que le había sido dado obrar en ella. A su orden, el astro, dócil, saltó del cielo y bajó sobre la cima de La Kaaba, e hizo enseguida siete circunferencias tan distintas y tan
claras, que los árabes las contaron a su placer una después de otra. Mientras que Mahoma estaba sentado, la Luna estuvo en pie en su presencia, agitándose como una espada que despide llamas, y pronunció en estilo elegante y florido una salutación que fue oída a una distancia muy grande, después de lo cual entró por la manga derecha del profeta, salió por la izquierda y después volvió a entrar por la misma para salir por la derecha. Luego, introduciéndose por el cuello del vestido de Mahoma, bajó hasta el extremo, de donde salió con gran admiración de los espectadores; puesto que Dios había, aquel día, hecho achicar la Luna. Luego se dividió cerca de él en dos mitades iguales. Una de las dos mitades se remontó hacia oriente y la otra hacia occidente. De esta manera subió al cielo, quedando una parte en oriente y la otra en occidente, hasta que acercándose las dos mitades la una hacia la otra, se juntaron de modo que volviendo a ser la Luna un cuerpo redondo continuó su curso ordinario y se mostró brillante como antes.

