Galia Narbonensis

o Galia Narbonense. Provincia romana, incorporada a la República en el 123 a.C., antes llamada Galia Transalpina. Comprendía el sureste de la Galia, la actual Francia, entre los Pirineos y Massalia, ciudad griega aliada de Roma. La ocupación romana de la Galia comenzó por la Galia Narbonensis, con la fundación de Aquae Sextiae Salluviorum (hoy, Aix-en Provence) en 122 y de Narbo Martius (hoy, Narbona) en 118 a.C., que fue su capital. Esta provincia estaba destinada a permitir el paso por vía terrestre hacia Hispania. Mario derrotó en ella a los teutones (Aquae Sextiae, 102 a.C.). Asignada a Julio César por el Senado romano, junto con la Galia Cisalpina e Iliria, le sirvió de base para conquistar el resto de la Galia (59-51 a.C.). Cuando Massalia se inclinó por Pompeyo durante las guerras civiles romanas y fue asaltada por las tropas de Julio César, sus territorios fueron incorporados a la provincia Narbonense. En época de Augusto, hacia el 27 a.C. fue considerada provincia senatorial y fue gobernada según los usos tradicionales de la República por un procónsul asistido por un cuestor. Esta provincia fue una de las más intensamente romanizadas del Imperio Romano, y, tanto Julio César como Augusto, realizaron en ella una intensa labor de urbanización, con la fundación de numerosas colonias y municipios, como la propia capital provincial, o Forum Iulium (hoy, Fréjus), el Municipium Arelate (hoy, Arles), la Colonia Nemaussus (hoy, Nîmes), el Municipium Arausio (hoy, Orange), o el Municipium Tolosa (hoy, Tolosa), por citar algunos de los más importantes. La provincia estaba vertebrada por la Vía Domitia, importante calzada que comunicaba el norte de Italia con la provincia Tarraconensis, y de la que partía, en dirección norte, otra vía hacia Lugdunum (hoy, Lyon) y el limes renano. A lo largo del siglo I, la flota de Miseno mantuvo en Forum Iulium un destacamento permanente de navíos para vigilar el tráfico marítimo que desde Ostia, el puerto de Roma, se dirigía hacia Tarraco en Hispania y hacia el limes de Germania por tierra en los meses en que los pasos de los Alpes estaban cerrados por la nieve. A mediados del siglo I, se desarrollaron en la provincia importantes talleres de alfarería, especializados en imitar las formas cerámicas de vajilla de lujo de Arretium (hoy, Riminí, Italia), fabricando la llamada Terra sigillata subgalica, que se comercializó por todo el occidente del Imperio hasta comienzos del siglo II. Diocleciano y Constantino la dividieron en tres provincias menores, la Narbonense I, la Narbonenese II y la Viennensis, y la asignaron a la Prefectura del Pretorio de las Galias. En época visigoda, esta provincia vital se conoce como Galia Narbonense o Septimania. Su población, galorromana, se diferencia de la de Austrasia, Neustria y Borgoña, donde se habían asentado los francos, pero también de la de Hispania, hispanorromana. Esta característica, sin duda, influyó en la política visigoda. Los visigodos habían recibido esta región para asentarse como aliados del Imperio, y desde ella poder intervenir en la península Ibérica. La región permaneció en sus manos hasta la invasión musulmana del 711. Quedan restos muy numerosos, especialmente en Narbona, Saint-Bertrand-de-Comminges, Nîmes, Arles, Orange, Vienne, Saint-Remy, Carpentras, etc.. Ver, Galia.
 
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