Mauritania Tingitana
Provincia romana situada en el extremo occidental de la costa africana del mar Mediterráneo. Se correspondía aproximadamente con la parte noroeste del actual Marruecos. Limitaba al este con Mauritania Cesariense y al oeste con el océano Atlántico, si bien el territorio bajo su jurisdicción varió a lo largo de la vida del imperio, permaneciendo los territorios al sur de la provincia en manos de tribus mauri locales. Se incorporó relativamente tarde al Imperio Romano, en el año 40, cuando Calígula ordenó asesinar al monarca legítimo del reino de Mauritania, Ptolomeo, convirtiéndose su reino en una provincia romana más. Tras estallar una sublevación encabezada por Aedemon, liberto de Ptolomeo, que fue sofocada, el emperador Claudio, sucesor de Calígula, la dividiría en dos provincias en el 42, tomando como límite entre ambas el río Mulucha, situado a unos 60 km al oeste de donde se está actualmente Orán: en la parte occidental, Mauritania Tingitana, con capital en Tingis y en la oriental, Mauritania Cesariense, con capital en la antigua capital del reino Cesarea o Iol Cesarea. El territorio provincial ocupado efectivamente por Roma fue el comprendido en el triangulo formado por Tingis, la capital de la provincia, la Colonia Sala, en la costa atlántica y Volubilis, en el interior, comprendiendo también la pequeña franja de tierra situada entre el Mediterráneo y la cordillera del Rif hasta el río Mulucha, frontera con la Cesariense. La práctica totalidad de las fuentes atestiguan la existencia de la provincia de Mauritania Tingitana desde su creación en el año 42 hasta su desaparición tras la invasión de los vándalos. Las relaciones con la Bética fueron de naturaleza económica, de hecho, llegó a depender económicamente de aquella hasta la incorporación de la provincia a la diócesis de Hispania tras la reforma diocleciana, por lo que fue llamada también Hispania Transfrentana. Las relaciones entre ambas Mauritanias fueron también frecuentes, especialmente en el plano militar. Según cuenta Tácito en el libro primero de sus "Historias", en el año 68, Albino fue nombrado por Nerón gobernador de Mauritania Cesariense. Posteriormente, Galba le concedió el gobierno también de la Tingitana, pero al morir aquel tomó el partido de Otón, y empezó a amenazar Hispania, por lo que fue eliminado por partidarios de Vitelio. Posteriormente en varias ocasiones, el mando militar de ambas provincias fue unificado, no así el civil, debido a los continuos enfrentamientos con las tribus mauri de la zona. Durante el reinado de Marco Aurelio, se produjeron diversas incursiones de tribus mauri en la Bética. Con carácter excepcional, esta parece ser la primera vez en la que se anexiona la provincia a la península a efectos de control militar. Una inscripción menciona para este período la denominación Nova Hispania Ulterior Tingitana. Pasada la crisis militar, la provincia dejó de estar vinculada a la península hasta la creación de la diócesis de Hispania. Hacia 285, Diocleciano decidió abandonar el territorio provincial situado al sur de Lixus, junto al actual Larache, lo que incluía el abandono de Volubilis, y la provincia pasó a formar parte de la diocesis Hispaniarum, y por lo tanto de la prefectura de las Galias, constituyendo una de sus provincias. Con la reforma diocleciana, lo que quedaba de la provincia se convirtió en el limes de la diócesis, con dos fines: controlar el estrecho e impedir las incursiones bereberes en las ricas provincias de Hispania. Así permaneció hasta su conquista por los vándalos en 429. Los vándalos se habían establecido en la Bética en 422 liderados por su rey Gunderico, y desde allí parecen haber realizado incursiones sobre Mauretania Tingitana. En 427, el entonces Comes Africae (conde de la diócesis de África), Bonifacio rechazó una orden de cese del emperador Valentiniano III, y derrotó al ejército enviado contra él. Fue menos afortunado cuando una segunda fuerza fue enviada en 428, año en el que Gunderico fue sucedido por Genserico. Bonifacio invitó a Genserico a África, proporcionándole una flota para permitir el paso de los vándalos a Tingis en 429. La intención de Bonifacio era confinar a los vándalos en Mauritania, pero una vez pasado el estrecho rechazaron cualquier control y que marcharon hacia Cartago, arrasando todo a su paso en las provincias de Mauritania. Con el hundimiento del poder romano en la zona, esta pasó a ser virtualmente independiente, en manos de jefes locales mauri. En 533, Belisario reconquistó la diócesis de África de manos de los vándalos en nombre del emperador Justiniano. Algunas posiciones serían recuperadas por los bizantinos el 534. Después, en una fecha entre 552 y el 564, ocuparon territorios al sur de Hispania que unieron a las posiciones del norte de África de la antigua Tingitana, dando a todo el territorio el nombre de Mauritania Secunda. Así se reestableció un Dux Mauretaniae (duque de Mauretania), el cual mantenía una unidad militar en Septem. Las ciudades más importantes de la provincia eran la propia Tingis, Volubilis y Rusadir. Las exportaciones principales de la Tingitana eran tintes púrpuras, maderas nobles y aceite. Los habitantes de la zona, los mauri (término del que procede el actual "moro"), fueron altamente apreciados por los romanos como soldados, especialmente como caballería ligera. La influencia romana estaba confinada sobre todo a la costa, y Roma gobernó el interior a través de caudillos mauri locales. El cristianismo se extendió rápidamente por la región. Según la tradición, el martirio de San Marcelo ocurrió el 28 de julio de 298 en Tingis. Los yacimientos arqueológicos romanos más importantes son Volubilis, Lixus y Zilil. Ver, Mauritania.

