Escaldos

Poetas y ministros de la religión de los celtas, lo mismo que los druidas entre los galos y los bardos entre los bretones. El único género de literatura que cultivaban era la poesía. Se valían de ella para transmitir a la posteridad las acciones heróicas de los reyes, las victorias de los pueblos y la mitología de los dioses. Se tributaban a los escaldos grandes honores. Su nacimiento, por lo regular, era ilustre y varios soberanos se vanagloriaban del título ilustre de escaldo. Los distinguían teniéndolos a su lado, les admitían en los convites entre los grandes de la corte y les encargaban con frecuencia comisiones importantísimas. Cuando estos reyes tenían que salir para alguna expedición, se hacían acompañar de los escaldos, quienes testigos oculares de sus hazañas, las cantaban en el mismo campo de batalla y excitaban a los guerreros al combate. Enemigos de la adulación, tan sólo cantaban aquellos hechos que ellos mismos presenciaban. Un rey de Noruega llamado Olaf Triggueson, en un día de una batalla, reunió alrededor de su persona varios escaldos y les dijo con arrogancia: "Vosotros no contaréis lo que habréis oído, pero sí lo que habréis visto". Las poesías de los escaldos formaron los únicos monumentos históricos de las naciones del norte y de ellas se ha sacado todo lo que nos queda de la historia antigua de aquellos pueblos.
 
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