Escarabajo

Este insecto era muy célebre en la religión de los egipcios, quienes le tributaban un culto divino. Los egipcios hicieron del escarabajo el animal símbolo del dios demiurgo "que había existido por sí mismo y había creado el sol". Al parecer adoraban tres clases de escarabajos, de la cuales la más célebre y la única de la que se conservan monumentos es a la que los naturalistas han dado el nombre de scarabeus sacer, el escarabajo sagrado: su carácter consistía en las cinco divisiones del escudete. Este escarabajo se halla grabado en las columnas y en las pirámides de Egipto. Era necesario que el buey que debía representar al dios Apis lo llevase grabado en la lengua; y parece también que entraba en la preparación de los embalsamientos. Su culto entre los egipcios se consideraba simbólico, de modo que tomaban dicho insecto por la imagen del sol, así es que se veía representado en la cabeza de un sol radiante. En la tabla Isíaca se advierte un escarabajo con la cabeza de Isis. En otra parte se representan dos sacerdotisas que tienen delante un escarabajo, a quien al parecer adoran con los brazos cruzados. Los basilidios, que colocaban en sus abraxas o piedras mágicas todas las divinidades egipcias, jamás se olvidaban del escarabajo. La hembra de este insecto pone sus huevos en las pequeñas bolas de excrementos que hace rodar hacia atrás, lo que indicaba entre los egipcios la marcha del sol, que se hacía en un sentido contrario del movimiento de todo el cielo. Otra clase de escarabajo de dos cuernos estaba consagrado a Isis, que representaba la Luna, los antiguos pretendían que este insecto hacía rodar su pequeña bola durante veintiocho días: esto es, durante el número de días que la luna necesita para terminar su revolución. Horo Apolonio habla de una tercera clase de escarabajos que no tienen más que un cuerno y que representaba a Hermes o Mercurio. El escarabajo se encuentra con mucha frecuencia en los jeroglíficos y frecuentemente en el arte egipcio. Los egipcios figuraban los escarabajos en mármoles, en jaspes y en otras piedras duras, y grababan también figuras o caracteres en la superficie inferior que habían aplanado. De esto deriva la forma oval de las piedras grabadas llamadas escarabeos, porque parecen desprendidas de la figura en hueco de este animal. Amenofis III hizo construir en Karnak, cerca del lago sagrado, un altar con un escarabajo, haciendo grabar en éste con grandes jeroglíficos los acontecimientos más significativos de su reinado. Ver, Escarabajo pelotero.
 
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