Excomuniones

Expulsión, permanente o temporal, de una persona o de una confesión religiosa. Los sacerdotes, privaban con ellas a aquellos a quienes las dirigían, de asistir a los sacrificios, de entrar en los templos, y los entregaban en seguida a las Furias con varias imprecaciones. En Atenas estaban encargadas las Eumólpidas de este misterio. De los griegos pasó a los romanos, los cuales rara vez usaban de ellas. El solo ejemplo indudable que tenemos es el del tribuno Alejo, que maldijo a M. Craso y su expedición contra los partos. La excomunión era el castigo más riguroso que imponían los druidas. El ciudadano señalado con este anatema era mirado con horror, quedaba inhábil para obtener cualquiera dignidad y moría sin crédito ni honor. En el caso que se enmendase de los delitos que habían motivado aquel castigo, era absuelto. Otras veces, si moría sin haberse enmendado, ofrecían un sacrificio a los manes para rogarles que no atormentasen su alma. Entre los católicos es una forma de censura o pena eclesiástica, que excluye al bautizado católico de la comunión de los fieles. Recuerda la excomunión judía por falta grave (Antiguo Testamento), por ejemplo, rehusar la circuncisión, consagrar niños a Moloc, no celebrar la Pascua.
 
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