Supervisor de los Profetas
o Inspector de los Servidores del Dios. Llamado, en la Dinastía XIX egipcia, Jefe de los Profetas y documentado desde la Dinastía IV en la ciudad de El-Kab, que vigilaba el buen funcionamiento de cada una de las cuatro o cinco Phylaes o agrupaciones (dependiendo del periodo), en las que estaban estructurados todos los profetas jerárquicamente desde el Imperio Antiguo, es decir, tanto los sacerdotes de culto a los dioses, los de culto funerario o los que desempeñaban labores especializadas. Podemos suponer que por debajo del Supervisor de los Profetas existían otros personajes intermedios. Son un hecho los títulos de: Regulador, Director o Controlador de una Phylae, o Delegado de Amón (o cualquier otra divinidad) de la Primera, Segunda, Tercera o Cuarta PhyIae, pero también hay constancia en el periodo ramésida de un Supervisor de Profetas de todos los Dioses que coordinaba a los cleros (TT324). Concretamente, este título se refiere al clero tebano de Amón y está constatado desde el Imperio Medio. Estos personajes eran los responsables directos del buen funcionamiento de los trabajos y del personal que tenían bajo su mando durante el periodo de un mes. Deberían presentar mensualmente (es decir, al acabar su turno de trabajo) a su jefe un informe detallado y por escrito, con el inventario de objetos que habían sido utilizados.

