Esposa del Dios
o Hemet Neter. Esporádicamente, desde el Imperio Medio egipcio (Dinastía XII), algunas reinas llevaron en su titulatura el cargo de Esposa del Dios, Hemet Neter. Las primera en utilizarlo fue Imertnebes. En esos tiempos parece que pudo ser prácticamente honorífico y sin unas atribuciones ni una estructura sacerdotal como tendría más tarde. Así, en el Imperio Nuevo, éste se transformó en Esposa del Dios Amón o Gran Profeta Femenino del Dios Amón, alcanzando mayores atribuciones. Esta mujer estaba al mando de todo el grupo sacerdotal femenino que desempeñaba las labores en el templo. En el Imperio Nuevo, esta mujer se encontraba a la cabeza y como representante terrena de la diosa Mut, consorte de Amón en Tebas, aunque su título también guardaba relación con Tefnut. Las primeras féminas nombradas con el título de Esposa del Dios Amón, fueron las reinas Aahotep, madre de Ahmose Nefertari, y Satkamose, hija de la misma reina, aunque parecen que lo adoptaron después de haber fallecido, es decir, de forma honorífica. Por ello, todo parece indicar que la que realmente retomó el titulo fue Ahmose Nefertari, a comienzos del Imperio Nuevo, en el año 18 o 22, del reinado de su esposo Ahmose, fundador de la Dinastía XVIII. Fue entonces cuanto se hizo cargo del título y renunció al derecho de ser Segundo Profeta de Amón. Con ella apareció toda una institución con propiedades, tierras y personal que encabezaba personalmente la reina. Las fuentes que documentan el acontecimiento son una estatua, donde está representada con un atuendo y una peluca propio del Imperio Medio, queriendo enfatizar su arcaica función, y una estela que se encontró entre los bloques de relleno del tercer pilono de Karnak. Normalmente, desde Thutmose I a Thutmose III, el título de Esposa del Dios debía pasar de madre a hija de un rey cuyo destino fuera convertirse en reina para, más tarde, desaparecer bajo el reinado de Amenhotep III y renacer con Thutmose IV; que se lo dio a su madre Tia. Para unos, las últimas en llevarlo fueron Merytamón, hija de Thutmes III y Meritra Hathshepsut, hija de Huy y de Thutmes III, mientras que para otros, Mutemuia, esposa de Thutmes IV; habría sido su última portadora, y a partir de este momento sufrió una lenta decadencia. Ya a mediados de la Dinastía XVIII la Esposa del Dios aparece representada en los muros de Karnak acompañada de un personaje denominado Padre del Dios, actuando en ritos relacionados con la condena a enemigos del país. Más tarde, fue adquiriendo mayores atribuciones y desempeñó un importante papel político. En tiempos de Hatshepsut, se acompañó del título de Mano del Dios, pero, en el año 2 del su reinado, ésta abandonó algunos de sus títulos, en beneficio de su hija Nefrura, para ser nombrada faraón. Es decir, su hija, aun habiendo tenido una muerte prematura, ostentó los títulos de Esposa del Dios, Mano del Dios y Divina Adoratriz. Cuando Nefrura desapareció, el puesto de Divina Adoratriz lo ocupó una mujer llamada Senseneb, la hija del Gran Sacerdote de Amón, Hapuseneb, y posiblemente durante unos años por Huy, madre de Meritra Hatshepsut, ya que los ritos en los que su portadora debía intervenir, tenían que seguir desarrollándose. El título de Esposa del Dios renació en el período ramésida en manos de Satra, esposa de Ramsés I, sin que sepamos la razón. No obstante, aun carecía de la obligación de permanecer célibe, como ocurriría después, y definitivamente el puesto desapareció con Shepenupet II, en la Dinastía XXV. Se puede afirmar que, en este momento, la Esposa del Dios Amón fue poco más que un mero apelativo de reina, que no fue empleado por todas las mujeres. No obstante, reinas de la talla de Nefertari, esposa de Ramsés II, y Tausert, esposa de Sethy II, que llegó a gobernar como Faraón, lo incluyeron en su titulatura. Tras este período pudo ser empleado también por personajes que no fueran hijas de los faraones, aunque algunas de ellas también lo mantuvieron. La Esposa del Dios ejerció en Egipto, durante la Dinastía XXI, una férrea jurisdicción sobre las Cantoras de los Espacios Interiores y, en este puesto, llevaba el título de Gran Cantora del los Espacios Interiores de Amón o lo que es lo mismo Ueret Hesyt en Jenu en Imen. En este momento el cargo lo llevó la hija natural o adoptiva del Primer Sacerdote de Amón, aunque, en algunos casos fue adoptado por la Divina Adoratriz. Un ejemplo de este tipo es del de Maatkara, hija de Pinedyem I. El título de Esposa del Dios se aplicaba a determinadas féminas que formaban parte del culto a un dios procreador, deidades que en Tebas eran Amón y Min. Ella tomaba parte en ceremonias religiosas de gran importancia, tanto como para estar presente y participar en los Jubileos, que eran unas ceremonias de renovación real que debían practicarse y repetirse cada cierto número de años. La influencia e importancia de este cargo femenino fue creciendo con el transcurso de la civilización y se hizo indispensable, entre otros lugares, en los ritos de purificación y de ofrendas que se hacían en Tebas, en la coronación del rey, así como en actos públicos en los que participaba acompañada del clero. Un documento imprescindible para determinar sus labores es la Capilla Roja de Hatshepsut, donde, a través de sus relieves, se puede hacer el seguimiento de las funciones del cargo, que aquí desempeña un personaje anónimo que quizá pudiera ser su hija Nefrura o una sacerdotisa de alto rango. El título de Esposa del Dios Amón tenía una función marcadamente religiosa y fundamental cuando permanecía en manos de la madre del rey. Existía la creencia de que a ella se le había presentado la divinidad por medio del cuerpo de su esposo, para concebir al que más tarde sería faraón. A este hecho se ha venido denominando Teogamia y fue empleado para justificar el derecho al trono de reyes tan importantes como Hatshepsut o Amenhotep III, en la Dinastía XVIII. Los acontecimientos acaecidos en el momento de la supuesta unión sexual con la divinidad y el desarrollo del embarazo, hasta llegar al parto, están minuciosamente representados en el Templo Funerario de la reina Hatshepsut en Deir el-Bahari, situado en Tebas Oeste o en el templo de Luxor. Curiosamente, Ahmose, esposa de Thutmose I y madre de Hatshepsut, no ostentó el título de Esposa del Dios, ya que en principio su hija no estaba destinada a convertirse en faraón. Aunque las teogamias más populares sean las que ya se han mencionado, no son un invento teológico del Imperio Nuevo. Ya el Papiro Westcar, redactado durante el Primer Período Intermedio, relata como un mago llamado Dyedi profetizó al faraón Jufu (Keops) la unión del dios Ra con Radyedet, esposa de un sacerdote del dios, de cuya unión nacerían tres niños que inaugurarían la Dinastía V, es decir, Sahura, Niuserra y Neferirkara. La Esposa Divina ostentaba el cargo más importante del clero femenino de Karnak y, como tal, poseía unos bienes considerables, es decir era propietaria de una casa, dirigida por un Director de la Casa de la Esposa del Dios, que se ocupaba de hacer cumplir y revisar las labores administrativas de toda la institución que tenía a su servicio. Estaba asistido por un mayordomo (puesto de gran prestigio reservado a personajes de confianza probada), almacenes, talleres de fabricación, rentas que supervisaba un Jefe del Doble Granero de la Casa de la Esposa Divina, rebaños, cuya contabilidad llevaba un escriba, y personas que cultivaban sus campos; todos ellos, a la muerte de su señora, pasaban a servir a la siguiente, produciéndose tan solo cambios puntuales. Por ejemplo, en tiempos de Thutmes III o quizá Hatshepsut, Ahmose, llamado Humay, fue Supervisor del Estado de la Esposa del Dios y Supervisor de los dos Graneros de la Esposa del Dios, Ahmose Nefertari, y bajo Thutmes IV, Hety fue Escriba y Administrador de la Esposa del Dios, como su padre lo había sido antes. El cargo de la Esposa del Dios se remuneraba mediante la donación de un gran número de tierras que pasaban a ser de su propiedad y de su exclusivo disfrute. El puesto, paulatinamente, adquirió mayores atribuciones y su título fue sufriendo una metamorfosis, hasta convertirse en lo que tradicionalmente conocemos como Divina Adoratriz de Amón-Ra. Por ello, con el paso del tiempo, ambos fueron llevados por la misma persona. Esta mujer participaba también en los funerales reales cubriendo el puesto de Sacerdotisa Funeraria, Dyeret.

