Lampón

Adivino de Atenas. Presentaron un día a Pericles, de su casa de campo, un carnero que no tenía más que un asta muy fuerte en medio de la frente, en vista de lo cual Lampón pronosticó que el poder, dividido hasta entonces en dos facciones, las de Tucídides y Pericles, se reuniría en la persona de aquél, a quien había sucedido este prodigio. Se desvaneció la maravilla a la disección del carnero hecha por Anaxágoras, pero Lampón salió vencedor cuando la caída de Tucídides hizo pasar toda la autoridad a manos de Pericles. Este adivino era rígido observador de la ley establecida por Radamanto: no jurar por el nombre de las plantas o de los animales.
 
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