Música

Se reconoce por la lira de Apolo por el libro en que tiene fijada la vista, y por los diferentes instrumentos colocados en sus plantas, cuya reunión designa la armonía, la variedad y los diferentes caracteres de la música, tales como el oboe para los sones alegres, la guitarra para las quejas amorosas, el arpa para los cantos alegres y sagrados, etc. Otros le dan varias notas, una pluma, una balanza para expresar la exactitud que tan necesaria le es, y un yunque, porque se pretende que los diversos golpes de martillo contribuyeron a la invención de este arte. Los egipcios la representaban jeroglíficamente por una lengua y cuatro dientes, o sin jeroglífico, por una mujer con el vestido sembrado de instrumentos y solfas. Una pintura alegórica que se veía en Roma representaba sus efectos por una tropa de cisnes puestos en círculo alrededor de una fuente y en medio de ellos un joven alado, risueño y coronado de flores: este es el Céfiro que con su aliento refresca los aires y parece agitar dulcemente sus plumas. En las pinturas antiguas se ve a la música bajo la forma de una mujer tocando un sistro, en el cual se ve una cigarra en lugar de una cuerda rota (Ver, Eunomia) y que tiene un ruiseñor en la cábeza, un vaso lleno de vino, porque los antiguos ponían a Baco entre las Musas. Se representa también bajo la figura de Euterpe, musa que presidía la Música. En las medallas de los mesenios en Arcadia, donde según Polibio ha sido sido más cultivada que en ninguna otra parte de Grecia, se ve simbolizada por una cigarra. Considerada la música como un remedio de las enfermedades del cuerpo y del espíritu, y como un medio para conservar la salud, puede representarse también por un Apolo tocando su lira. Se creía que la música tenía el poder de apaciguar a los dioses.
 
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