Muta
o Muda. Diosa del silencio, la misma que Lara. Su fiesta se celebraba en Roma en 18 de febrero. Los romanos le sacrificaban para impedir las murmuraciones, y unieron su fiesta a la de los muertos, o porque imitaba su silencio, o porque era madre de los lares. Ovidio nos refiere las ceremonias con que creían conjurar la maledicencia. Una vieja rodeada de una multitud de vírgenes, sacrificaba a la diosa Muta, metiendo, con tres dedos, tres granos de incienso en un pequeño agujero, teniendo siete habas negras en la boca; después tomaba la cabeza de una estatua, la encolaba con pez, la atravesaba con una aguja de latón, la arrojaba al fuego y la cubría de yerbabuena, derramando vino por encima del cual daba también a beber a su jóvenes compañeras, y, reservándose la mayor parte, se emborrachaba y despedía a las doncellas, diciéndoles que había ya encadenado las lenguas de los maldicientes.

