Fatum

Fatum es "lo que es inexorable", el dios del Destino. En su origen, este vocablo, que se relaciona con la raíz del verbo que significa "hablar" (fari), designaba la "palabra" de un Dios, y, como tal, se aplicaba a una irrevocable decisión divina. Después, por influjo de la religión griega, Fatum ha designado las diferentes divinidades del Destino, por ejemplo, las Moiras, las Parcas e incluso las Sibilas. En Roma, cerca de los Rostra, a lo largo de la Curia, había tres estatuas, llamadas las tres "Fata", que eran tres imágenes de Sibilas. El nombre de Fata, tomado por un singular femenino, se halla en el origen del nombre de las hadas en el folklore de los pueblos románicos. El bajo pueblo imaginó incluso un dios Fatus, por masculinización de Fatum, que es una especie de genio personal, símbolo del destino individual y análogo al Genius (Ver). Como es natural, el destino femenino fue personificado por una Fata femenina, equivalente tardío de la Juno primitiva (Ver, Juno). El culto al Fatum estaba muy difundido en Roma, en donde las Fata Scribuna eran profetisas como las Carmentae. Fatum no tenía ni templos ni estatuas.
 
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