Akán

Primero de una larga lista de pecadores cuyos pecados tuvieron un efecto nefasto sobre el conjunto de los israelitas cuando ya se hallaban en la Tierra Prometida. Akán "se quedó con algo del anatema" y, a causa de ello, Dios hizo que Josué fracasara en su intento de tomar la ciudad de Ay. Siguiendo un proceso muy intrincado, se detectó primero la tribu del culpable, luego su familia y, finalmente, al propio culpable. Akán confesó haber sustraído algunas cosas de la parte del botín que se destinaba a Dios (en griego, anathemata). Tanto él como sus hijas fueron maldecidos, lapidados y quemados. Se reanudó luego el asalto contra Ay, que en esta ocasión tuvo éxito.
 
Volver