Ana

Madre del profeta Samuel, al que dio a luz después de una larga esterilidad. Su marido Elcaná, que había tenido hijos con otra esposa, no tendría uno con ella hasta pasados muchos años. En cierta ocasión, Elí se fijó en Ana, que estaba rezando en el templo de Silo. Al ver que movía los labios sin producir ningún sonido, Elí pensó que estaba borracha, pero al darse cuenta de su error, la bendijo. Más tarde Ana daría a luz a un hijo y, en agradecimiento, lo dedicó a Dios, poniéndolo al servicio de Elí. Visitaba al niño con frecuencia y todos los años le llevaba un pequeño vestido nuevo.
 
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