Penteo
Penteo es un tebano descendiente directo de Cadmo. Es hijo de Equión, uno de los Espartoi (Ver, Cadmo) y Ágave, una de las hijas de Cadmo. La tradición mas corriente lo presenta como el heredero directo de Cadmo (sobre las condiciones de esta sucesión, ver, Cadmo). Otra tradición pretende que entre Cadmo y Penteo haya que situar el reinado de un tío de éste, hijo de Cadmo, Polidoro, al que Penteo destronó. Finalmente, según otra versión, Penteo no reinó en Tebas. La historia de Penteo se relaciona con el ciclo dionisíaco. Como es sabido, Dioniso es un dios de origen tebano y, por su madre Sémele, primo de Penteo. Después de haber conquistado Asia, decide volver a Tebas, su patria, para instaurar su culto en ella y castigar a las hermanas de su madre, especialmente a Ágave, por las calumnias que en otro tiempo habían urdido contra Sémele. A través de Tracia llega a Tebas, donde ataca a las mujeres sumiéndolas en delirio. Éstas se van a la montaña vestidas de bacantes, y allí celebran los misterios del dios. Pero Penteo, pese a las advertencias de Cadmo y Tiresias, quiere oponerse a la propagación de este culto violento y trata a Dioniso de charlatán y de impostor. Haciendo caso omiso de varios prodigios que presencia, intenta encadenar a Dioniso, pero éste se deshace de sus ataduras, y el palacio real es incendiado. Entonces Dioniso sugiere a Penteo la idea de trasladarse al Citerón (la montaña de Tebas) para espiar a las mujeres y ser testigo de los excesos a que se entregan. Penteo acepta la sugerencia y se oculta en un pino, pero las mujeres lo descubren, arrancan el árbol y, cuando tienen a Penteo en su poder, lo destrozan. Ágave es la primera en agredirlo y, apoderándose de su cabeza, la clava en el extremo de un tirso; luego vuelve a Tebas conduciendo orgullosamente lo que cree ser la cabeza de un león. Ya en la ciudad, Cadmo la saca de su error, y entonces ella se da cuenta de que no es una fiera del monte lo que ella ha matado, sino su propio hijo (Ver, Ágave). Este mito, que Eurípides y Esquilo han llevado a la escena, ha sido muy célebre en la literatura y el arte clásicos. Se le atribuía una significación religiosa. Penteo era el prototipo del impío castigado por su orgullo.

