Jeschts

Himnos de Zoroastro, en alabanza de Ormuz. En uno de estos himnos, el profeta pide a Dios cual es esta palabra inefable que derrama la luz, da la victoria, conduce la vida del hombre, desconcierta los espíritus malignos y concede la salud del cuerpo y el espíritu, y Ormuz le responde: "Este es mi nombre. Esté continuamente en tu boca mi nombre, y no temerás ni la flecha del Tchakar, ni su puñal, ni su espada, ni su clava". A esta respuesta, Zoroastro se postró y dijo: "Yo adoro la inteligencia divina, que encierra la palabra, su entendimiento que la medita y su lengua que la pronuncia sin cesar".
 
Volver