Filacteres
"lo que preserva". Cierta clase de talismanes judíos. Consistían en pedazos de pergamino bien escogidos, en los cuales se escribía en letras cuadradas, con mucho cuidado y con tinta preparada, varias palabras de la ley; luego los enrollaban y los envolvían en una piel de becerro negro. Después la fijaban en dos pedazos cuadrados de la misma piel, de los que, el uno se lo colocaban en la frente, y el otro se lo ataban en el brazo. Esta superstición, cuyo origen se atribuye a los fariseos, estuvo muy en boga entre los judíos y algunos fueron tan extravagantes, que llegaron a persuadirse que Dios mismo llevaba los filacteres en la cabeza.

