Erígone
Erígone es hija de un ateniense, Icario, que había dado hospitalidad a Dioniso cuando éste vino a la tierra a traer a los hombres la vid y el vino. Dioniso se enamoró de ella, con la cual engendró al héroe Estáfilo. El dios obsequió a Icario con un odre de vino y le ordenó que lo diese a probar a sus vecinos; al compartirlo con unos pastores, éstos se embriagaron y creyendo que Icario los había envenenado, le dieron muerte a palos y abandonaron su cadáver. Su perro, llamado Mera. reveló con sus ladridos a Erígone el lugar donde yacía el cuerpo insepulto, y la joven, ante este espectáculo, se ahorcó en el árbol a cuyo pie yacía el cadáver. Dioniso se vengó enviando a los atenienses una plaga singular: las doncellas de Atenas, enloquecidas, se ahorcaban. Se consultó el oráculo de Delfos, y respondió que el dios vengaba de este modo la muerte de Icario y Erígone, que había quedado impune. Entonces los atenienses castigaron a los pastores delincuentes e instituyeron en honor de Erígone una fiesta en la cual se colgaban algunas muchachas de los árboles. Posteriormente, las jóvenes fueron sustituidas por discos, en los que estaban representados rostros humanos. Tal es el legendario origen del rito de los "oscilla", practicado también en Roma y en toda Italia durante las Liberalia, fiestas de Liber Pater, el Dioniso italiano (Ver también Mera). Generalmente se supone que es esta Erígone, la que fue transformada en constelación (Virgo, uno de los signos del Zodíaco). Ver, Aiora, Alétidas, Eores.

