Creonte

Rey de Corinto, hijo de Licáeto. Alcmeón le confió, para que los educase, a un hijo y una hija que había tenido de Manto, hija de Tiresias (Ver, Alcmeón). Pero Creonte interviene sobre todo en la leyenda de Jasón y Medea. Éstos, expulsados de Yolco, se habían refugiado en su corte, en Corinto, donde residieron varios años en paz, hasta el día en que Creonte pensó en casar a su hija Glauce (o Creúsa) con Jasón. Éste aceptó y repudió a Medea. Medea quiso vengarse, y preparó un vestido, que envió a su rival como presente de boda. Glauce aceptó el obsequio imprudentemente. Al ponerse la prenda, la envolvió un fuego misterioso que la devoró, así como a su padre, que había acudido en su socorro. Algunas versiones cuentan que Medea prendió fuego al palacio, quemando así a padre e hija. Ver, Medea.
 
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