Imperio Nuevo asirio

o Imperio Neoasirio. Comprende del 911 al 609 a.C.. La recuperación del protagonismo asirio en Asia fue obra de Asurnasirpal II (883-859), quien reanudó la política expansionista de sus predecesores con el fin de reconstruir el viejo "imperio" sobre nuevas bases económicas, aprovechando la posición estratégica de Asiria en el eje de rutas comerciales que unían el Golfo Pérsico con el Mediterráneo. Por ello, el control político del área se centró durante estos años en la región septentrional con un doble objetivo político: dominar a las poblaciones sirias, que controlaban el comercio en esta región, y contener el avance de los pueblos del Nairi, al noreste, confederados en el nuevo estado de Urartu en la región del Lago de Van. Pero el primer artífice de la nueva potencia asiria en el área fue su sucesor Salmanasar III (858-824), cuyo famoso Obelisco Negro, levantado al final de su reinado o, probablemente, tras su muerte, recoge en representación figurativa -arriba- y describe en una inscripción monumental -abajo- los tributos recibidos de al menos 28 reyes y no menos de 90 ciudades, regiones y países del área, desde el litoral mediterráneo hasta el Irán. E incluso algunos de estos "estados tributarios" como el "país de Hatti", sometido en el decimocuarto año de campañas ("palu") (845), incluía a 12 reyes, y el menos identificable de "país de Tabal" (probablemente la región de Capadocia) con 24 "reyezuelos", que fueron sometidos en el vigésimo tercer "palu" del rey asirio (836). Sin duda el largo reinado de Salmanasar propició esta importante expansión, pero quizá no debería entenderse en términos de uniformidad para todas las áreas. El control político debió ser más efectivo en las regiones próximas a Assur, la capital del "imperio", que en la periferia; más intenso en los enclaves comerciales que en las regiones vecinas, obligadas tan sólo a reconocer la hegemonía del soberano asirio en la zona. Con la ayuda de otras inscripciones del período, principalmente las de las puertas de bronce de Balawat (próxima a la ciudad asiria de Nimrud), se conocen más de 30 campañas de Salmanasar en sus 32 años de reinado así como el orden en que éstas fueron realizadas: Siria, Armenia, Urartu, Irán, Babilonia, Siria, Fenicia, Anatolia, Tabal, etc. Todas las ciudades al oeste del Éufrates, excepto Damasco, reconocieron su autoridad y le debieron tributo. También poderosos reyes vecinos, como Saduri I, del recién creado estado de Urartu, y Marduk-zakirshumi, de Babilonia, a quien el propio Salmanasar se vio obligado a reponer en su trono. En todos los casos, sin embargo, el tributo anual fue el mecanismo utilizado para conseguir objetivos muy diferentes: de un lado, el sometimiento en condición de vasallaje de los "estados tributarios"; de otro lado, la garantía a éstos de no ser atacados por los asirios mientras siguieran satisfaciendo la tributación estipulada. Sólo mucho después, cuando los mecanismos de control fracasaron, Asiria integró algunos territorios dominados, como Hatti, en su propio "estado" convirtiéndolos en "provincias" de su "imperio". Pero los dos últimos años de su reinado Salmanasar dejó el poder en manos de su comandante militar ("turtanu") Dayyan-Assur, quien prosiguió sus campañas en Urartu y Elam. Poco antes de su muerte el soberano asirio tuvo que soportar la rebelión de su hijo Assur-danapli (o Assurnadin-apli) en Nínive, aunque la sucesión se resolvió en favor de otro de sus hijos, Shamshi-Adad V, que gozaba del apoyo del rey babilonio. Aunque la expansión había fortalecido la economía asiria incorporando regiones ganaderas y agrícolas a la tradicional economía comercial de carácter urbano, el poder imperial asirio siguió basado en un fuerte ejército y en la colaboración de un nutrido grupo de funcionarios, que constituían una auténtica aristocracia en torno al rey, sus familiares y consejeros más próximos. El segundo y definitivo fortalecimiento del poderío asirio en Oriente corresponde a mediados del siglo VIII a.C.. Una nueva política de conquistas, con mayor ímpetu que sus predecesores, si cabe, fue emprendida por Tiglat-Pileser III (744-727), usurpador o hijo de Adad-nirari III, hijo a su vez de Shamshi-Adad V y nieto, por tanto, de Salmanasar. El nuevo rey asirio, tras someter a las tribus vecinas de caldeos y arameos existentes en Babilonia, en virtud de las deportaciones masivas practicadas por los reyes asirios para impedir la sublevación de los pueblos conquistados, sometió a casi todo el Próximo Oriente asiático desde las montañas de Aram en noroeste hasta el "País del Mar" en las inmediaciones del Golfo Pérsico, al sureste. Prosiguiendo la política disuasoria de Salmanasar, Tiglath-Pileser exigió tributos de todas las ciudades sirias, incluida Damasco, Tiro y Sidón e incluso israelitas, reduciendo finalmente a Babilonia en 729. Tan sólo el poderoso estado de Urartu opuso resistencia a su control. El yugo asirio se hizo sentir en todas las poblaciones sometidas y las sublevaciones fueron castigadas ejemplarmente con una crueldad tal que se hizo proverbial entre los pueblos de la antigüedad. No obstante, su hijo y sucesor Salmanasar V (726-722) tuvo que afrontar ya la resistencia de Tiro e Israel, pero no pudo evitar la secesión de Babilonia y el levantamiento de una parte de la aristocracia asiria, privada de sus tradicionales privilegios fiscales. Tan sólo cinco años más tarde Salmanasar V sería derrocado por Sargón II (721-705), quizá un miembro de la familia real, quien restableció el orden en el "centro" del imperio y redujo de nuevo a las poblaciones sirio-palestinas de la "periferia". Las fronteras del Imperio Nuevo asirio se situaron sólo en Arabia y Egipto por el sur, las ciudades de Asia Menor por el norte y los estados de Urartu y Elam por el este, e incluso Chipre llego a reconocer su hegemonía. Pero ya en su último año de reinado el rey asirio tuvo que sofocar la rebelión de Babilonia que, ayudada por Elam, preconizó la tendencia a las coaliciones entre "estados vasallos", que caracterizaría las décadas siguientes. En efecto, primero Senaquerib (704-681) y, luego, su hijo Asaraddon (680-669) intentaron por vía diplomática evitar los enfrentamientos bélicos con las poblaciones periféricas sometidas, coaligadas contra ellos. Tras reconciliarse con el "sacerdocio" babilonio y conseguir el apoyo de Siria, Fenicia, Chipre e Israel las tropas asirias tomaron Menfis en 671 y derrocaron al faraón etíope Taharqa, penúltimo de la Dinastía XXV. Pocos años después, bajo el reinado de Asurbanipal (668-627), Egipto fue incluido entre los dominios asirios, que se extendieron ahora hasta la propia Nubia. Pero las disensiones internas en la familia real anticiparon un problema sucesorio entre hermanos, que debilitó el poder imperial y sumió a Asiria-Babilonia en una infructuosa guerra civil. La situación sería aprovechada, primero, por una coalición suroriental encabezada por Nabopolasar, el rey babilonio, y, más tarde, por el reino medo, que en su avance hacia el oeste alcanzó la propia ciudad de Assur, la capital de un "imperio" que, construido y reconstruido varias veces durante doce ss., dejó virtualmente de existir en el plazo de unas décadas. ۩ Características del Imperio Nuevo asirio Las bruscas alternativas de extensión y reducción de su territorio serán una de las características de la historia de la conquista asiria. Nunca tuvo el Imperio de Asur la cohesión y la solidez, por ejemplo, que el de los faraones de las Dinastías XVIII y XIX, debido tal vez a los diferentes métodos empleados. Mientras que los egipcios practicaron una política de asimilaciones y tolerancia, los asirios recurrían con preferencia a la fuerza bruta, destruyendo todo lo que no se podían llevar, abatiendo los árboles frutales, imponiendo tributos costosísimos y tremendos suplicios a los prisioneros. Con ello provocaban en los pueblos sometidos odios implacables que se traducían en frecuentes revueltas. La muerte de su soberano era a menudo la señal de la dislocación de su imperio y el sucesor debía conquistarlo de nuevo. Hay que añadir, en su defensa, que mientras los egicios sometieron solamente poblaciones más o menos sin cohesión alguna, subdivididas hasta el infinito, los asirios se enfrentaron contra grandes y fuertes pueblos llenos de vitalidad: babilonios, elamitas, arameos nómadas o sedentarios (en particular los caldeos), medos, urarteos de Ararat, en Armenia, hititas, bárbaros del norte (tales como los cimerios y escitas), árabes, egipcios y etíopes. Será a partir del siglo VIII a.C. cuando los asirios lleguen al apogeo de su poder, perfeccionando y suavizando, en la medidad de lo posible, sus métodos de conquista, que se traducirán en deportaciones en masa de las poblaciones vencidas, transformando los diferentes Estados en provincias administradas por gobernadores asirios. Tiglat-Pileser III será el primero en emplear estas deportaciones como forma de sometimiento de los pueblos vencidos rompiendo la resistencia que podrían oponer al dejarlos en sus lugares de origen, instalando allí a colonos venidos de otras tierras, procedentes de otras ciudades rebeldes. Este método de población-repoblación, con la mezcla consiguiente de razas, modos de vida y supresión de fronteras, convierte a los asirios en los grandes agentes del nivelamiento que permitirá, en los ss. siguientes, el fácil establecimiento de los grandes imperios neobabilónico, persa, griego y romano. En esta época se perfeccionan el armamento, las técnicas de asedio y, en general, todas las técnicas militares, entre las que tienen gran importancia el carro de guerra. Sus reyes fueron: )o()o()o( Adad-Nirari II (911-891) )o()o()o( Tukulti-Ninurta II (890-884) )o()o()o( Asurnasirpal II (883-859) )o()o()o( Salmanasar III (858-824) )o()o()o( Samsi-Adad V (823-811) )o()o()o( Semíramis (811-808) )o()o()o( Adad-Nirari III (810-783) )o()o()o( Salmanasar IV (782-773) )o()o()o( Asur-Dan III (772-755) )o()o()o( Asur-Nirari V (754-745) )o()o()o( Tiglat-Pileser III (744-727) )o()o()o( Salmanasar V (726-722) )o()o()o( Sargón II (721-705) )o()o()o( Senaquerib (704-681) )o()o()o( Asarhaddon (680-669) )o()o()o( Asurbanipal (668-627) )o()o()o( Asur-Etil-Ilani (626-621) )o()o()o( Sin-Sar-Iskun (620-612) )o()o()o( CAÍDA DE NÍNIVE 612 )o()o()o( Ashur-uballit II (612-609))o( Ver, Reyes de Asiria, Imperio Asirio, Cronología del Antiguo Oriente Próximo, Cronología media del Antiguo Oriente Próximo, Cronología corta del Antiguo Oriente Próximo.
 
Volver