Crisipo
Crisipo era hijo de Pélope y de la ninfa Axíoque. Cuando el tebano Layo, desterrado por Zeto y Anfión, se refugió en la corte de Pélope, donde fue acogido hospitalariamente, enamoróse del joven Crisipo y lo raptó. Pélope maldijo entonces solemnemente a Layo, y éste fue el origen de la maldición de los Labdácidas. Crisipo se suicidó de vergüenza. Existe otra versión de la leyenda, en la que Crisipo es muerto por sus hermanastros Atreo y Tiestes, instigados por su madrastra Hipodamía, temerosa de que sus hijos se vieran desposeídos por el intruso. Ver, Atreo, Edipo, Hipodamía.

