Fidio
Dios de la buena fe, entre los romanos. Presidía la ejecución de los juramentos y de los contratos. Se juraba por él diciendo Me Dius Fidiius, sobrentendiendo adjuvet, así el dios Fidio me sea favorable. Se ignora su genealogía, sus diferentes nombres, y aun su verdadera ortografía. Los unos le confunden con Júpiter, los otros con un hijo de este dios llamado Dios Filius. Algunos lo toman por Jano, y otros por Silvano. Otros en fin sostienen que es un dios imaginario de los sabinos. Una joven, dice Dionisio de Halicarnaso, habiendo entrado a la cabeza de una tropa de bailarinas al templo de Enalo, arrebatada de un transporte divino, abandonó sus compañeras y corrió a encerrarse en el santuario. Nueve meses después parió un hijo llamado Dius Fidius. Este, llegado a la juventud, fue de una hermosura más que humana y llegó a ser un guerrero famoso, que fundó la ciudad de Cures, dejó un hijo llamado Sabín, quien fue el primer rey de los sabinos, los cuales después de su muerte le contaron en el número de sus dioses. No están menos divididas las opiniones a cerca sus nombres. Los más comunes era los de Sanco, Fidio y Semi-Pater. Este dios tenía en Roma muchos templos: el uno en la región decimotercera de la ciudad: otro llamado Aedes Dii Fidii sponsoris esto es garante de las promesas; y un tercero sobre el monte Quirino, en el cual se celebraba su fiesta el 5 de junio. Un antiguo mármol que existe aun en Roma representa, por una parte, bajo una especie de pabellón, al Honor en figura de un hombre vestido a la romana, y por la otra la Verdad coronada de laurel, que se dan la mano. En medio de estas dos figuras, hay un muchacho de un aspecto encantador, y abajo se lee: Dius Fidius. Ver, Semón.

