Thor

o Tor. En la mitología nórdica, una de las principales divinidades del panteón germánico. Primer hijo de Odín y de Friga. Dios del Trueno y de la Guerra. La más poderosa y más grande de las divinidades inferiores, mediadora entre el Ser Supremo y los hombres. Reina en los aires, lanza el rayo, distribuye las estaciones, excita o calma las tempestades. Thor era un enorme coloso, comedor insaciable y buen bebedor, defensor de los hombres contra los monstruos. Su arma infalible era un martillo encantado llamado Miolnir "el Destructor", que podía cambiar de dimensiones y regresar a sus manos tras haber destruido a su adversario. Según la Edda, Thor, también llamado Donar, habitaba en el cielo del Asgardhr, en un palacio llamado Bilskrirnir, junto con su mujer Sif. Sus hijos son Lorides, Magnes y la joven Thrudr. Su segunda mujer llamada Jarnsaxa le dio a Modhes, precoz guerrero que desde su más tierna infancia estuvo al lado de su padre en la lucha contra el monstruo Jotun-Hugnir. Thor es también dios de la Guerra y como tal se le representa como un hombre barbudo y pelirrojo, que esgrime como armas un haz de flechas (que recuerda a Zeus) o bien un martillo, con rasgos comunes con el Heracles griego, dotado de unas condiciones físicas excepcionales, pero carente de viveza y de inteligencia. Thor perecerá sofocado por las exhalaciones venenosas de la serpiente Jörmungand en el día del Crepúsculo de los Dioses, en el que tendrá fin toda la humanidad y todos los seres humanos. Siguiendo la tradición romana, los nórdicos dedicaron los nombres de los dioses a los días de la semana. A Thor fue consagrado el jueves (inglés Thursday), el mismo día que los romanos dedicaron a Júpiter. Ver, Ases.
 
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