Tierra
Muy pocos son los pueblos primitivos que no han tributado un culto religioso a la Tierra. Los egipcios, los sirios, los frigios, los escitas, los griegos y los romanos han adorado a la Tierra, y la han colocado, con el Cielo y los Astros, en el número de las divinidades más antiguas. Hesíodo dice que nació inmediatamente después de Caos, que casó con el Cielo y fue madre de los dioses y de los gigantes, de los buenos y los malos, de las virtudes y los vicios. Algunos la suponen casada con el Tártaro, y el Ponto o el Mar, de los cuales tuvo todos los monstruos que encierran estos elementos: esto es, que los antiguos tomaban la tierra por la naturaleza o la madre universal de todos los seres; así es que la llaman la Gran Madre, Magna Mater o Terra Mater. Dábansele otros varios nombres, como los de Titea o Titéra, Ops, Tellus, Vesta, y también Cibeles, porque hay quien ha confundido varias veces la Tierra con esta diosa. Los filósofos más ilustrados del paganismo creían que nuestra alma era una porción de la divina naturaleza, divinae particulam aurae, dice Horacio. La mayor parte se imaginaban que el hombre había nacido de la tierra empapada de agua y calentada por los rayos del sol. En la mitología se habla con frecuencia de los hijos de la Tierra. Los antiguos, generalmente, cuando ignoraban el origen de algún hombre célebre, juzgábanlo hijo de la Tierra, esto es, que era natural del país, pero que no tenían noticia de sus padres. La Tierra tuvo templos, altares, sacrificios y oráculos en Esparta, en Atenas, en Acaya, etc.. En una pintura antigua cuyo objeto es el combate de Hércules con Anteo, se ve a la Tierra representada por una figura de mujer sentada en una peña. Generalmente se la representaba adormecida, apoyada en un buey, teniendo un cuerno de la abundancia y acompañada de niños que representaban las estaciones. Algunas veces está coronada de flores. Se ve cerca de ella el buey que era la tierra y el león que los antiguos daban por tributo a Cibeles. Ver, Gea, Tellus, Terra Mater.

