Canción del arpista
Esta canción, perteneciente a la Dinastía XI egipcia (finales del Primer Período Intermedio, ca.2.125 a.C.), anticipa, con su epicureísmo pleno de gracia y melancolía, este pensamiento: "Los lamentos no libran del otro mundo al corazón del hombre.... Festeja y no te afanes. Ten presente que no le es dado al hombre llevarse lo suyo. Ten presente que ninguno de los que se van regresa".

