Sepulturas romanas
Los romanos las tenían de tres clases; esto es, sepulcros, monumentos y cenotafios. El sepulcro era la sepultura ordinaria, donde se depositaba el cuerpo entero del difunto. El monumento ofrecía algo más de magnificencia. Era el edificio construido para perpetuar la memoria de una persona, sin ninguna solemnidad fúnebre. Podían erigirse varios monumentos a una persona, al tiempo que no podía destinarse más que un sólo sepulcro o tumba. Cuando después de haber construido una sepultura se celebraban los funerales con todo el aparato acostumbrado, aunque sin encerrar en ella el cadáver, llamábase cenotafio; esto es, sepultura vacía. La idea de los cenotafios derivó de la opinión de los romanos, que creían que las almas de aquellos cuyos cadáveres no habían sido sepultados andaban errantes durante un siglo, por la orillas de los ríos del infierno sin poder pasar a los Campos Elíseos. Se elevaba pues un cenotafio de hierba; al que llamaban injectio glevoe. Después practicaban las mismas ceremonias que si el cadáver hubiese estado presente. Así es que Virgilio, en la Eneida hace pasar por Caronte el alma de Deifobo, a pesar de que Eneas no le había erigido más que un cenotafio. Suetonio, en la vida del emperador Claudio, llama a los cenotafios sepulturas honorarias. No solamente se consideraban como religiosos los lugares que ocupaban las sepulturas, si no también un cierto espacio de tierra que las rodeaba y el camino que conducía a ellas. Si alguno se atrevía a extraer materiales de alguna sepultura, y otras piezas de mármol para emplearlos en edificios profanos, la ley le condenaba a diez libras de oro de peso y además el edificio quedaba confiscado. Tan sólo eran exceptuadas las sepulturas de los enemigos, porque los romanos no las consideraban como santas y religiosas. Adornaban algunas veces sus sepulturas de cintas de lana y festones de flores, y sobre todo tenían un particular cuidado en hacer grabar los ornamentos que servían para distinguirlas, como figuras de animales, trofeos militares, emblemas característicos, instrumentos; en una palabra, todo lo que podía demostrar el mérito, la clase, la profesión del difunto. Ver, Tumbas, Sepultura, Tipos de tumbas.

