Sepultura

Acción de enterrar a los muertos. Los deberes de la sepultura han estado en uso en todas las naciones, pero cada pueblo se ha prescrito ceremonias particulares, fundadas casi todas ellas en la idea que tenían de la vida futura. Así es que los antiguos consideraban la sepultura de los muertos como una circunstancia necesaria para que las almas fuesen admitidas en la morada de los bienaventurados, al tiempo que creían que aquellos cuyos cuerpos estaban privados de este último deber, iban errantes por algún tiempo por las orillas de la Estigia antes de poderlo pasar. Por este motivo, cuando encontraban un cadáver lo enterraban inmediatamente y había muchísimos que por el temor de quedar sin sepultura, se las mandaban construir durante su vida. Séneca llama al deber de dar la sepultura a los muertos, un derecho no escrito, mucho más fuerte que todos los derechos escritos. Los antiguos consideraban como el colmo de la infamia el ser privados de sepultura, y los romanos no la negaban más que a los criminales de lesa majestad para inspirar más horror a este crimen, a los que morían en cruz, que era el suplicio al que destinaban a los malvados más envilecidos, y a los suicidas. Fuera de estos casos particulares, los funerales eran para ellos mismos una ceremonia sagrada y pocos pueblos había más religiosos y más exactos en tributar los últimos deberes a sus padres y a sus amigos. Ver, Sarcófago, Tumbas, Tipos de Tumbas.
 
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