Serapis
Era dios de los egipcios. Algunas veces se le confundía con Júpiter y con el Sol. Serapis se encuentra con frecuencia en los antiguos monumentos, y con los tres nombres de Júpiter, Sol y Serapis. Confundíanle también con Plutón, así es que a veces iba acompañado del Cerbero. El culto de este dios había sido llevado a Egipto por los griegos, puesto que en los antiguos monumentos puramente egipcios, como por ejemplo, la tabla Isíaca, que comprende toda la teología de los egipcios, no presenta ninguna figura de Serapis, ni el mas leve indicio de su existencia. Los que no ven en esta divinidad más que el emblema del Sol derivan esta palabra de sairein, adornar. El símbolo ordinario de Serapis es una especie de canasto o de medida, llamado calatus, el cual lleva sobre la cabeza para significar la abundancia que este dios, tomado por el Sol, proporcionaba a los hombres. Representábanle barbudo y casi con la misma figura que Júpiter, por cuyo motivo le confundían con este dios en las inscripciones. Cuando representaba a Serapis, Plutón tenía en una mano una pica o un cetro, y a sus pies, el can Cerbero. Era considerado también como uno de los dioses de la salud, y se citaban de él varias curas milagrosas. Los egipcios tenían muchos templos consagrados a Serapis. El de mayor fama estaba situado en Canope y el más antiguo en Menfis. Tenía un oráculo famoso en Babilonia, que daba sus respuestas en sueños. Los griegos y los romanos honraban también a Serapis y le consagraron varios templos. Los romanos le edificaron uno en el circo de Flaminio e instituyeron fiestas en su honor.

